14/05/2026
Llegar a los 50 es descubrir que tu cuerpo tiene más efectos de sonido que una película de acción de los 70. Pasaste de bailar toda la noche a que el simple acto de agacharte por un bidón de agua se sienta como un contrato de arrendamiento con el quiropráctico.
Ahora tu mejor panorama es una siesta post-almuerzo y tu bebida favorita es un antiácido efervescente. El "flow" fue reemplazado por las punzadas en las costillas y el café sin azúcar, confirmando que la juventud se fue, pero la acidez llegó para quedarse.
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