04/07/2026
Ese ingenioso parche antisísmico alrededor del mundo antiguo
Ese pequeño e ingenioso bloque que vemos encajado estratégicamente entre las grandes moles de piedra, tal como se ilustra en la imagen que vemos, representa una de las cumbres de la ingeniería antigua, repetida por diversas culturas alrededor del planeta que tuvieron que convivir con el azote de los terremotos.
Resulta fascinante ver cómo civilizaciones separadas por miles de kilómetros y por el tiempo llegaron a una conclusión arquitectónica tan similar. ¿Es esto una casualidad o es un conocimiento compartido? ¿Fue quizás heredado de una civilización perdida?
Se suele hablar de una evolución convergente, sin embargo otras culturas como los Chimú en Perú, o Paquime en México, llegaron a soluciones igualmente ingeniosas y perdurables utilizando recursos totalmente distintos.
En la arquitectura incaica o preincaica de Perú —y en las estructuras de otras regiones sísmicas como Turquía, Egipto, Isla de Pascua o Italia que se aprecian en la imagen—, este tipo de piezas funciona esencialmente como una "llave" o amortiguador dinámico.
Aunque a simple vista parezca un mero parche o un capricho estético para rellenar un hueco, es en realidad un fusible estructural diseñado para salvar el muro de un colapso inminente, transformando la rigidez en flexibilidad.
Cuando la tierra empieza a sacudirse violentamente, los grandes bloques de piedra no están rígidamente unidos por mortero o cemento; en su lugar, se les permite un margen milimétrico de movimiento. Al no haber un pegamento rígido que se fracture con la tensión, el muro "baila" y disipa la energía de las ondas sísmicas de forma asombrosa.
Es ahí donde el pequeño bloque de encaje cumple su rol maestro. Actúa como un testigo de traba o cuña de absorción. Durante el sismo, las piedras adyacentes presionan contra él en distintas direcciones. Al estar tallado de forma poligonal y encajar con precisión milimétrica, este bloque redistribuye las fuerzas colosales del sismo, evitando que las piedras grandes se deslicen hacia afuera o pierdan su eje de gravedad.
Una vez que el terremoto cesa, el propio peso de la estructura y la disposición geométrica de estas "llaves" hacen que los bloques vuelvan a asentarse exactamente en su posición original.