25/06/2026
Hoy, nuestro corazón está profundamente unido al de cada persona que atraviesa un dolor que las palabras apenas logran describir. Sabemos que hay familias viviendo momentos de una tristeza inimaginable, y queremos decirles: no están solos. Sentimos su dolor, lo abrazamos y elevamos nuestras oraciones por cada uno de ustedes.
Pero incluso cuando las circunstancias parecen intentar robarnos la paz, nos aferramos a una verdad inamovible: El Señor es nuestro sustento. Él es la roca firme que nos mantiene en pie cuando todo parece tambalearse.
Estamos profundamente convencidos de que este dolor no tiene la última palabra. Aunque hoy el camino sea oscuro, caminamos con la certeza absoluta de que saldremos de esto fortalecidos, transformados y, por encima de todo, profundamente bendecidos.
Dios no desperdicia ninguna lágrima. Estamos seguros de que, tras este proceso, vendrá una luz mayor, una fuerza renovada y un propósito más claro para nuestra nación.
Mantengámonos firmes en la fe, unidos en el amor y confiados en que lo mejor está por venir.