23/08/2025
🔹1. Responsabilidad
La alta dirección y los responsables de cada área deben asumir un rol activo en la gestión de la continuidad. No es solo un tema de TI o seguridad, sino un compromiso organizacional. La responsabilidad implica:
Asignar recursos adecuados (humanos, financieros y tecnológicos).
Designar responsables del Sistema de Gestión de Continuidad de Negocio (BCMS).
Garantizar que se cumpla la mejora continua.
🔹 2. Objetivos claros
El plan de continuidad debe partir de metas concretas y medibles. No se trata de reaccionar de forma improvisada, sino de tener claro:
Qué procesos críticos deben mantenerse o recuperarse.
En qué plazos se deben restaurar (RTO, RPO).
Qué nivel de servicio mínimo se debe asegurar para clientes y partes interesadas.
🔹 3. Impacto y evaluación de riesgos
Un principio esencial es conocer el impacto de la interrupción en el negocio:
Realizar un BIA (Business Impact Analysis) para identificar procesos críticos.
Evaluar los riesgos y amenazas (fallas tecnológicas, ciberataques, desastres naturales, errores humanos).
Definir medidas de prevención, mitigación y recuperación.
🔹 4. Comunicación
Durante una crisis, la comunicación efectiva es vital:
Tener un plan de comunicación interna (empleados, dirección).
Mantener canales de comunicación externos (clientes, proveedores, autoridades).
Establecer voceros oficiales para evitar mensajes contradictorios.
🔹 5. Prueba y validación
Un plan de continuidad no es confiable si no se prueba regularmente:
Realizar simulacros y ejercicios prácticos.
Validar los tiempos de recuperación reales frente a los objetivos definidos.
Actualizar los planes en función de los resultados obtenidos.