27/08/2026
La educación financiera no debería ser un tema opcional: es básica, necesaria y urgente. Debería formar parte del currículo escolar, tanto en colegios públicos como privados, porque aprender a administrar el dinero, ahorrar, invertir, emprender y tomar decisiones económicas responsables es parte fundamental de la vida.
La educación, junto con la salud, debe ocupar un lugar prioritario en cualquier sociedad que aspire al desarrollo. Nuestros hijos necesitan comprender desde temprana edad cómo funciona la economía cotidiana, cómo valorar el esfuerzo, cómo utilizar responsablemente sus recursos y cómo construir independencia económica sin perder de vista el bienestar colectivo.
Pero también debemos mirar más allá del dinero. Necesitamos formar generaciones capaces de construir un país en equilibrio con su naturaleza, sus recursos, el emprendimiento, la innovación y el desarrollo humano. No basta con enseñar a generar riqueza; también debemos enseñar a crear valor de manera responsable y sostenible.
Hoy vivimos, además, en plena era de la inteligencia artificial. Nunca habíamos tenido tantas herramientas disponibles para aprender, investigar, crear, emprender y acceder al conocimiento. El verdadero desafío ya no es solamente tener información, sino aprender a utilizarla de manera crítica, ética e inteligente.
Educar financieramente a nuestros hijos es prepararlos para tomar mejores decisiones, ser más independientes y construir un mejor futuro para ellos y para el país.
La educación financiera no comienza cuando recibimos nuestro primer sueldo. Debería comenzar desde la escuela.