12/06/2025
Una pareja de novios fue de paseo al zoológico.
Mientras caminaban, se toparon con una escena llamativa:
Un mono acariciaba, besaba y jugueteaba con su hembra como si fuera la única en el mundo.
Ella, con una sonrisa, susurró:
—¡Qué romántico! ¡Mira cómo la ama!
Más adelante, vieron al león.
Él estaba solo, en silencio, echado en una esquina.
La leona, lejos, casi ignorándolo.
Ella frunció el ceño y dijo:
—Qué escena tan triste. ¿Así se ve una pareja sin amor?
Su novio la miró con calma, recogió una piedra del suelo y le dijo:
—Lánzala hacia la leona… y observa.
Ella lo hizo.
En ese instante, el león se levantó con furia, rugiendo como un trueno.
Se interpuso entre la piedra y su leona, dispuesto a todo por protegerla.
Ella se quedó sin palabras.
Él sonrió con tristeza y le dijo:
—Ahora vuelve con los monos… y haz lo mismo.
Ella lanzó otra piedra.
El mono, sin pensarlo, soltó a su hembra y huyó despavorido para salvarse a sí mismo.
Entonces él le dijo, con la voz baja y firme:
—Nunca te dejes engañar por las apariencias.
Algunos muestran mucho… pero sienten poco.
Y otros, que parecen fríos o distantes, son capaces de dar la vida por quien aman.
El verdadero amor no siempre hace ruido.
A veces, simplemente... protege en silencio.
Moraleja:
Vivimos en un mundo lleno de monos…
Que gritan amor en público, pero huyen cuando llega el peligro.
Que acarician por fuera, pero abandonan por dentro.
Aparentan dulzura, pero a la hora de proteger… no están.
Y cada vez hay menos leones.
Esos que no hacen ruido, pero si te tocan, rugen.
Que parecen fríos… pero son fuego cuando amas de verdad.
Que no presumen, pero cuidan.
No prometen, pero cumplen.
No huyen, pelean por ti.
Hoy, el verdadero amor no siempre tiene flores ni selfies.
A veces solo tiene silencio…
Y una mirada que dice:
“Si te pasa algo, primero caigo yo”.