20/05/2024
La Segunda venida de Cristo.
dominical 19/05/2024
SEGUNDA VENIDA DE CRISTO
"Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo" Hechos 1:11 RV60
Proposición.- El 24 de julio de 1969, volvieron a casa. Habían logrado lo que nadie en toda la historia de la raza humana había podido lograr. Partieron el 11 de julio de 1969 para posar sus pies sobre la superficie de la Luna. Llegaron allí, cumplieron su misión. Ahora retornaban a casa. Fue un largo viaje. Los esperaba el portaviones Hornet de los Estados Unidos a 1.200 millas al sudoeste de Hawai. 2.222 personas a bordo, entre científicos, ingenieros, técnicos y médicos de la NASA, centenares de periodistas, invitados especiales, y por cierto, el presidente de los Estados Unidos. Todos con los ojos fijos y pegados a los telescopios intentaban traspasar las nubes de la primera hora de la mañana. Todos ansiaban ver el regreso del Apolo 11. ¡A las 5:41 de la mañana se apareció en los cielos, una microscópica mancha anaranjada brilló entre las espesas nubes del amanecer! El Apolo 11 volvía a casa después de realizar el viaje más largo y trascendental en la historia humana; y todos estallaron en coro con gritos de algarabía desde la enorme cabina de mando del Hornet: "¡Allí está! ¡Allí está!"
Un día, Cristo, desde el Monte de Los Olivos ascendió al cielo, los discípulos atónitos, y expectantes pensaban en la promesa que les había dicho: “Volveré". Y mientras miraban a las nubes que lo ocultaron, dos ángeles aparecieron y les dijeron: "este mismo Jesús. que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo" (Hechos 1:11).
La promesa del regreso de Cristo, encendió la llama de la esperanza de los discípulos, que empezaron a predicar con tanta pasión logrando crecer y multiplicarase, propagándose como una verdadera epidemia. La esperanza de la venida de Cristo los convirtió en una poderosa fuerza moral, espiritual y social, que sacudió al poderoso imperio romano, provocando las más feroces persecuciones: cárcel, tortura, hoguera, devorados por las fieras por causa de su Señor.
Transición.- ¿Qué significa esta promesa para los cristianos del siglo 21?
1. EXAMINAR NUESTRA RELACIÓN CON DIOS
Con la segunda venida de Cristo, se instaurará el Reino de Dios. Será la teofanía por excelencia. Todas las anteriores serán un pálido reflejo de la que vendrá.
En esta última teofanía, el planeta será removido en sus mismos cimientos: habrá fuego, relámpagos, truenos, oscuridad, terremotos y sonidos de trompeta. Todos los habitantes de la tierra verán el gran acontecimiento. El carácter universal de esta revelación no dejará espacio para que algún impío pueda ocultarse; quieran o no, lo esperen o no, se encontrarán con la mirada del Gran Rey.
La segunda venida de Cristo derribará la barrera del pecado, y la presencia de Dios con su pueblo será perdurable y visible. Juan dice: "sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es" (1 Juan 3:2). Y Cristo dice: "los de limpio corazón... verán a Dios" (Mateo 5:8). Antiguamente, la gente se emborrachaba para entrar en trance y ver a los dioses; otros hacían peregrinaciones, dormían dentro de los templos esperando verlos durante la noche. Amado amigo. Para encontrarte con Dios no necesitas drogarte ni hacer penitencias ni que te laven el cerebro. Como el hijo pródigo, vuélvete al Padre, pídele perdón, deja que limpie tu alma y cambie tus harapos por las vestiduras santidad y santidad.
2. UNA VIDA DE ESPERANZA
La esperanza le da sentido y significado a la vida. La Escritura refiere a la segunda venida de Cristo como: "la esperanza bienaventurada" (Tito 2:13). Todos buscamos significado a nuestra existencia. La buscamos en la sociología, la antropología, la psicología, la filosofía, etc., aquello que nos ayude a entendernos a nosotros mismos y a discernir el propósito de nuestra existencia. La esperanza nos hace conscientes del tiempo y de la necesidad de el rol que nos corresponde cumplir.
La esperanza es parte de la vida. Cada minuto, cada fracción del tiempo, vivimos esperando... y esperando; vivimos en constante expectativa. Una vida sin esperanza es una vida miserable, sin valor y vacía de significado. Necesitamos una esperanza que nos defina y le devuelva el verdadero significado a nuestra existencia. Y esa esperanza es la expectativa “[de] la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo" (Tito 2:13).
Esta bendita esperanza anuncia el fin del pecado en el planeta y en nuestra naturaleza caída. Ni remotamente podemos imaginar lo que será vivir en una sociedad sin odios ni violencia, sin guerras ni egoísmos y sin corrupción, y habitar en un planeta restaurado, sin contaminación ambiental, y donde reine la paz y la justicia en su máxima expresión. Será la glorificación final de la obra santificadora de Dios que hoy es posible iniciar acogiéndose a los méritos del sacrificio de Cristo, al bautismo con el Espíritu Santo; y cuando Cristo venga, seremos glorificados en un momento, "¡en un abrir y cerrar de ojos"! (1 Corintios 15:52).
¡Esta es la esperanza que le da sentido a la vida hoy y nos prepara la vida venidera!
3. DEFINIENDO NUESTRA MISIÓN
Vivimos entre dos teofanías. Entre el pasado cuando Dios se hizo hombre y murió en la cruz y el futuro glorioso de la manifestación de su reino. La historia se mueve entre ambos acontecimientos. Estamos en el tiempo de espera. ¿Qué estamos haciendo mientras esperamos?
Después de la resurrección del Señor y antes de su ascensión, los discípulos desconcertados, querían pasar de la primera teofanía a la segunda saltándose el período de espera, le preguntaron: “Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo? Y les dijo: No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones que el Padre puso en su sola potestad; pero recibiréis poder. cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra" (Hechos 1:6-8).
Cristo no perdió tiempo en contestar especulaciones. Simplemente les dio un mandato: "¡Vayan y hagan lo que les mandé!"
La segunda venida de Cristo nos dice para qué estamos en la tierra. Para cumplir la misión que se nos dio: anunciar las buenas nuevas de salvación; y llamar a los pecadores a que se vuelvan a Dios.
Cuando una iglesia se levanta y cumple su misión evangelizadora, jamás quedará estancada ni congelada. ¿Qué haces si ves una persona a punto de ser atropellada? ¡Salgamos de nuestras paredes y anunciemos el evangelio a la gente que se muere sin Cristo! (ver estadísticas en tiempo real): https://www.worldometers.info/es/
CONCLUSIÓN
Cristo viene. ¿Cómo está tu relación con Dios? ¿vives espectante de la venida de tu Señor? ¿cómo influye el tema de la segunda venida de Cristo en tu diario vivir?
La nave espacial descendió suavemente y aterrizó con éxito en el portaviones en el Pacífico. Desde el puente Hornet, cargado de entusiasmo, en medio de la algarabía y el tronar de los aplausos y después de observar la recuperación de la nave, el presidente Nixon con enorme satisfacción se dirigió a los astronautas, diciéndoles: "Esta es la semana más importante de la historia del mundo desde la creación […] las naciones […] jamás han estado antes tan cerca. Y les agradecemos por esto".
Se equivocó el presidente Nixon. El día más importante de la historia fue cuando Cristo expiró en la cruz y se levantó de la tumba, pero está por venir el último día mucho más importante que acabará con la maldad que azota a la humanidad e implantará su reino.
¿Estás listo para cuando llegue ese día? ¡Ojalá estés en el gran coro universal que tronará en gran júbilo cantando: “…He aquí, este es nuestro Dios, le hemos esperado, y nos salvará; este es Jehová a quien hemos esperado, nos gozaremos y nos alegraremos en su salvación" (Isaías 25:9)! ¡Cristo viene! ¡Prepárate para encontrarte con Él!