11/09/2026
Este es el Gobierno elegido por un pueblo que no termina de despertar o entender que la derecha siempre sometidos los interes de las grandes trasnacionales.
Todo comenzó cuando la Cancillería peruana anunció con bombos y platillos la ruptura de relaciones diplomáticas con Teherán. La intención del gobierno era clara: posicionar al Perú como un aliado estratégico e influyente en la agenda global, mostrando una postura dura frente a los conflictos en Medio Oriente justo antes de un encuentro clave.
El contexto no era casual. El secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, se encontraba en medio de una gira por Latinoamérica con paradas en Colombia, Ecuador y Perú. Durante su visita a Lima para reunirse con la presidenta Keiko Fujimori y el canciller Carlos Espá, el objetivo central era consolidar la alianza regional e integrar al Perú en iniciativas de seguridad multinacionales como el "Escudo de las Américas". Ante este escenario, diversos analistas señalaron que el tajante anuncio de Cancillería fue una movida calculada para alinearse totalmente con la agenda de Washington antes de la foto oficial.
Sin embargo, la respuesta desde Oriente Medio desarmó por completo el relato. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, reaccionó calificando la medida como un simple «gesto vacío». Desde Teherán señalaron que no había absolutamente nada que romper en la práctica, pues ni Perú contaba con embajada en Irán, ni Irán mantenía una sede en Lima, gestionándose todo de forma concurrente desde Ecuador.
En tono irónico, el vocero insinuó que a la opinión pública y a las autoridades peruanas "les habían tomado el pelo", al celebrar como un logro histórico un acto puramente cosmético sin impacto real ni delegaciones activas de por medio. Lo que se planeó como una muestra de peso geopolítico terminó siendo catalogado por críticos e internacionales como un verdadero papelón diplomático, al dejar en evidencia que la medida fue redactada a la medida de la visita estadounidense.