10/04/2026
En el año 1993 formamos en Xoxocotla un grupo en el seno de lo que fue el Sentlalistli in Tlakeualistli Tonemillis “Xoxokoltekayotl” al que denominamos Taller de video indígena “Kistok” con el objetivo de hacer un registro audiovisual de las fiestas, la vida cotidiana de la comunidad, las asambleas, los conflictos y el ciclo ritual. Hicimos entrevistas a personas protagonistas de las danzas tradicionales, los que retomaron el Carnaval tradicional “Lanepilolos”. Tuvimos la oportunidad de grabar las tomas de carretera por los conflictos por el agua potable entre 1996 a 1998, la revocación del mandato ejercida por el pueblo mediante su principal institución comunitaria, la Asamblea General en 1995. También grabamos la formación de una comisión electoral que se encargó de organizar las elecciones en las que compitieron Pancho Cárdenas y Pancho Santos. Fuimos testigos y participantes de la visita de las delegaciones Zapatistas y juntos con el grupo del taller de video indígena de Morelos cubrimos los diferentes recorridos y marchas. En fin, grabamos bodas y quince años, jaripeos, bailes y diferentes eventos sociales que también nos llevaron a cuestionarnos ¿Qué hace indígena a nuestro quehacer de videoastas de finales del siglo?
Al estar revisando los archivos contenidos en casetes VHS, DVD’s, Super VHS, Hi8 y Mini DV podemos contemplar el paso del tiempo, las imágenes de personas que ya fallecieron y sobre todo, el valor de los saberes compartidos y que de alguna manera nos formaron.
Esto nos motiva a dedicar una parte de nuestro tiempo en el rescate y restauración de los acervos para ponerlos a disposición de la comunidad, ahora aprovechando las nuevas tecnologías para su preservación y consulta. Pero también nos lleva a proponer acciones para ampliar la mirada y las habilidades que brinda conocer el lenguaje cinematográfico y las diferentes técnicas del manejo de cámara, elaboración de guiones, fotografía y cinefotografía para que haya mejores audiovisuales que vayan más allá de la simpleza de un reel de Facebook, tiktok o Instagram.
Contribuir a que aumente la cantidad de cineastas o videoastas que no se estanquen en los eventos sociales convencionales, o en narrativas impuestas por los grandes medios, sino que propongan, que evolucionen y, sobre todo, que construyan nuevos significados, que sean protagonistas y actores de la libre determinación, la continuidad cultural e histórica.
Como Centro Cultural Yankuik Kuikamatilistli logramos con la Red de Espacios Culturales Independientes TLALLI 2025, programa de la Secretaría de Cultura, el apoyo para llevar a cabo una serie de actividades de capacitación en la materia que denominamos Taller Audiovisual que consta de los siguientes cursos:
1. Fotografía y cinefotografía
2. Introducción al guion de cine
3. Manejo de Técnico de equipo fotográfico
4. Edición de imagen en movimiento.
Estamos convencidos de que esto abona a entender y asumir que el cine, más que un simple medio de entretenimiento, es una tecnología de la memoria, un lenguaje artístico que se nutre de la interdisciplina y un arma de poder.
Para un pueblo que lucha por su continuidad cultural, histórica y su libre determinación, como el municipio indígena de Xoxocotla, dominar sus elementos no es un lujo, sino un acto que fortalece los diferentes pilares de la soberanía.
Conocer el lenguaje cinematográfico es aprender a construir realidades. Aquí van unos ejemplos:
• El plano contrapicado no es solo un ángulo, es la posibilidad de erigir a un anciano como un pilar de sabiduría.
• Un primer plano de las manos de una tejedora, de una bordadora, de un xochitero o de alguien que desgrana el maíz, no es solo un detalle, es la afirmación de que el conocimiento reside en el hacer, en el cuerpo que trabaja con los elementos que nos vinculan con la tierra, con la vida, con la divinidad.
• La edición, con sus ritmos y cortes, es la capacidad de tejer una narrativa propia, de conectar el pasado de los abuelos con las aspiraciones de los jóvenes, es fortalecer los vínculos y los diálogos intergeneracionales rompiendo la linealidad impuesta por la historia oficial.
El manejo de la cámara y la cinefotografía son el ejercicio de la mirada. Decidir qué enfocar y qué dejar fuera de cuadro es un acto político fundamental. Es la diferencia entre ser el sujeto de la historia o un mero objeto exótico en el relato ajeno. Es la capacidad de retratar nuestro territorio no como un paisaje, sino como un ser vivo que nos habla, nos sostiene y nos recrea. Es la decisión de mostrar nuestra fiesta, nuestra danza, nuestro silencio, desde la intimidad de nuestra propia cosmovisión, y no como un espectáculo para el consumo turístico.
Finalmente, el guion cinematográfico es la arquitectura de nuestra palabra. Es donde organizamos nuestros recuerdos, nuestras demandas y nuestros sueños. Escribir un guion es plasmar en papel la estructura de nuestra comunalidad: el conflicto y la resolución, el héroe colectivo y no el individuo, el tiempo cíclico y no el progreso lineal. Es el plan de batalla para contar nuestra versión de los hechos, para defender nuestra versión y visión del futuro.
En esencia, dominar estas herramientas es pasar de ser narrados a ser narradores. Es dejar de ser filmados para ser cineastas. Es tomar la cámara —esa extensión del ojo colonial— y volverla hacia adentro, para mirarnos, reconocernos y proyectarnos con una voz inconfundible. Es, en última instancia, la materialización de la libre determinación: el derecho a crear nuestras propias imágenes y, con ellas, forjar nuestro propio destino.
Y todo esto para invitarlos a inscribirse y participen es el Taller Audiovisual a partir del próximo 25 de abril. Aquí dejamos los carteles de cada curso.
Estamos reconstruyendo los Territorios Culturales y ya vez pues . . . ¡Cada día somos más!.
¡Atrévete!
Tlahtolnemilistli – Palabra Viva es un proyecto apoyado por Tlalli Red de Espacios Culturales Independientes 2025 – Secretaría de Cultura.