18/08/2026
En memoria de Martitha Del Pilar Garcíamoreno
Hoy nos toca despedir con profunda tristeza a una mujer cuya vida fue un regalo para quienes tuvimos la bendición de conocerla.
Nacida en agosto de 1941, recorrió durante más de ocho décadas un camino lleno de experiencias, enseñanzas, momentos compartidos y personas que hoy podemos decir, con gratitud, que fuimos afortunados de coincidir con ella.
Hoy no solamente despedimos a una persona; despedimos a alguien que se convirtió en un pilar de esta empresa, de este equipo y de esta familia que hemos formado alrededor de la música, los instrumentos musicales y el audio. Su presencia, su confianza y la manera en que nos abrió las puertas de su casa hicieron que nuestra relación fuera mucho más allá de un trabajo o de una actividad comercial. Fueron años de conocernos, familiarizarnos, compartir conversaciones, momentos, alegrías y experiencias que permanecerán para siempre en nuestra memoria.
Agradecemos profundamente al Eterno Dios por habernos permitido coincidir con ella en esta vida. Agradecemos cada puerta que abrió, cada momento que compartió con nosotros y cada recuerdo que hoy guardamos como un tesoro.
La Palabra de Dios nos recuerda:
«“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté mu**to, vivirá.”
— Juan 11:25, Reina-Valera 1960»
Por eso, aunque hoy nuestros corazones estén llenos de tristeza, también tenemos la esperanza que nace de la fe. Creemos que la muerte no tiene la última palabra y que, para quienes descansan en Dios, existe un lugar mejor, donde ya no hay dolor, enfermedad ni sufrimiento.
«“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.”
— Apocalipsis 21:4, Reina-Valera 1960»
Hoy decimos hasta luego con lágrimas, pero también con agradecimiento. Porque una vida como la suya no se mide únicamente por los años vividos, sino por las huellas que dejó en el corazón de quienes tuvieron la oportunidad de caminar aunque fuera un tramo de ese camino a su lado.
Y nosotros tuvimos ese privilegio.
Nos quedamos con sus recuerdos, con las puertas de su casa que un día nos abrió, con las conversaciones, los momentos compartidos y con la satisfacción de haberla conocido y haber sido parte, aunque sea por un tiempo, de su historia.
«“Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos.”
— Salmos 116:15, Reina-Valera 1960»
Que Dios reciba su vida en su presencia y conceda fortaleza, consuelo y paz a toda su familia y a todos aquellos que hoy sentimos su ausencia.
Gracias por habernos permitido coincidir contigo.
Gracias por abrirnos las puertas de tu casa y de tu vida.
Gracias por cada momento compartido.
Gracias por formar parte de nuestra historia.
Hoy tu presencia física se despide de nosotros, pero tu recuerdo permanecerá en este equipo, y en cada corazón que tuvo la dicha de conocerte.
Descansa en paz.
Tu vida fue una bendición, tu recuerdo será un legado y tu huella permanecerá entre nosotros.
Con cariño, respeto y profunda gratitud,
de parte de todo el equipo de instrumentos musicales y audio musical.