17/10/2025
El término bug (error) es tan común hoy en el mundo digital que olvidamos su curioso origen.
Pero todo comenzó en 1947, con una mujer que cambió la historia de la informática: Grace Hopper.
Hopper, pionera de la programación, trabajaba con una enorme computadora electromecánica llamada Mark II cuando el sistema falló de repente.
Tras una revisión minuciosa, el equipo encontró la causa: una polilla atrapada entre los relés.
Hopper la pegó en su cuaderno de bitácora y escribió con humor:
> “Primer caso real de detección de un error.”
Desde entonces, el término bug quedó inmortalizado para describir cualquier falla técnica, aunque ya se usaba desde el siglo XIX para referirse a defectos de diseño mecánico.
Aquel día, sin embargo, el error fue literal: un insecto que detuvo una máquina del tamaño de una habitación.
Grace Hopper, a quien muchos llamaron “la abuela del COBOL”, siguió innovando durante décadas. En 1984, a sus 77 años, aún daba conferencias sobre computación con la misma energía que en su juventud.
El primer “error” de la historia fue una polilla.
El primero en resolverlo, una mujer brillante con un cuaderno y una sonrisa.