La evolución tecnológica, cuyos orígenes se remontan a los albores de la historia humana, ha conocido, a partir de la los años 1940 un impulso extraordinario gracias al diseño y la popularización de una maquinas, llamadas computadoras u ordenadores, según sea el área de influencia anglosajona o francesa respectivamente. La computadora ha sido definida como una maquina capaz de realizar y controlar
a gran velocidad cálculos y procesos complicados que requieren de una toma de decisiones rápida. Su función consiste, por tanto en tratar la información que se le suministra y proveer los resultados requeridos. Sin embargo, este enunciado tan simple está defendiendo un hito trascendental en la historia de la humanidad. Con anterioridad, las únicas formas de disponer de información estaban relacionadas con las palabras por un lado. Por un lado la palabra oral o memoria personal, por otro lado la palabra escrita o memoria colectiva cualquiera de estos tipos de información requerirá, para su información, de la intervención inmediata del ser humano. La computadora es, hoy por hoy, incapaz de hacer algo para lo que no ha sido programada. Sin embargo, el progreso que representa que un aparato tenga la capacidad de realizar tareas mecánicas supone ya un salto cualitativo extraordinario, al liberar al hombre de la realización de la multitud de pequeños actos de escaza importancia y tediosa realización. Por otro lado, los continuos avances en los campos de la robótica y de la inteligencia artificial dan pie a las fantasías más futuristas que la mente humana pueda imaginar. La extraordinaria versatilidad de las computadoras en todos los campos de la actividad humana, así como su progresiva miniaturización, han hecho posible el que traspasaran el umbral de los grandes centros de cálculo y el uso restringido de una casta de especialistas, los programadores, para convertirse en la herramienta obligada del gran público. La computadora ha penetrado en todos los resquicios de la sociedad y domina ya nuestras vidas. En un mundo en constante cambio, cada persona se siente impelida a formar parte de la industria de la información que se ha convertido en el eje principal de la sociedad moderna.