14/09/2026
He ido aprendiendo a dejar que vean partes de mi mundo. Esta vez dejé la puerta un poquito más abierta.
Compartir una pintura, un escrito o algo que nació de una emoción todavía tiene algo muy vulnerable para mí. Con el tiempo he aprendido a hacerlo a mi manera: cuando estoy lista y hasta donde quiero dejar entrar.
Incluso las fotos y videos donde me han visto pintar siempre han sido pequeños fragmentos del proceso que yo elegí mostrar.
Esta vez fue distinto.
Al principio era muy consciente de la ventana, de la gente mirando, de estar haciendo frente a otros algo que normalmente sucede conmigo y para mí. Pero hubo momentos en los que todo desapareció. Me perdí entre las pinceladas, dejé de escuchar y de mirar alrededor. Por ratos volví a ese lugar al que me voy cuando pinto sola.
Después levantaba la mirada y ahí seguían.
Nunca me ha resultado especialmente cómodo sentirme observada, pero esta vez se sintió ligero. Y creo que tuvo mucho que ver con dónde sucedió.
Irrelevante fue el lugar de mi primera exposición en CDMX y, aunque este recorrido todavía se siente cortito, entre expos, pláticas, ideas y la gente detrás del espacio, dejó de sentirse solamente como una galería. Se fue formando una amistad y una confianza que hicieron que empezara a sentirse también un poquito como casa.
Quizá por eso pintar ahí no se sintió como sacar una parte tan mía y ponerla frente a un público. Se sintió más como extender mi mundo hasta un lugar que ya forma parte de él.
Por unas horas, ese lugar al que normalmente me voy sola cuando pinto se hizo un poquito más grande. Esta vez había gente dentro y, sorprendentemente, no sentí ganas de cerrar la puerta.
Gracias a quienes fueron, se quedaron un rato, volvieron después o simplemente estuvieron ahí mientras yo por momentos olvidaba que me estaban viendo.❤️🩹
La pieza final se queda toda esta semana en Irrelevante, por si quieren pasar a verla de cerca.
Mi primer live painting.
Qué bonito que haya sido aquí.
12.09.26 · Irrelevante
irrelevante