18/10/2024
Jesús, Nuestro Hermano
Bendiciones amados hermanos y hermanas en la fe, familiares y amigos lectores de estos devocionales; Las personas negativas y desagradables son las que se comparan a sí mismas con otras. El fariseo miraba por encima del hombro al publicano; el hermano mayor de la parábola no podía entender ni aceptar la fiesta que se organizaba por la vuelta de su hermano. El deudor acaudalado, recién liberado del temor de la cárcel por sus deudas, pensó que era conveniente oprimir a los pequeños que le debían a él. Los labradores que habían recibido su paga, pensaban que ellos eran mejores que aquellos que consiguieron lo mismo sin apenas ganarlo. La comparación correcta es cuando nos comparamos con el modelo que Dios nos ha propuesto en su Hijo Jesucristo. Nuestro hermano primogénito.
Hebreos 2:10-18 NVI – “En efecto, a fin de llevar a muchos hijos a la gloria, convenía que Dios, para quien y por medio de quien todo existe, perfeccionara mediante el sufrimiento al autor de la salvación de ellos. 11 Tanto el que santifica como los que son santificados tienen un mismo origen, por lo cual Jesús no se avergüenza de llamarlos hermanos, 12 cuando dice: "Proclamaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré". 13 En otra parte dice: "Yo confiaré en él". "Aquí estoy yo, con los hermanos que Dios me ha dado". 14 Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso,* él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte --es decir, al diablo--, 15 y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida. 16 Pues, ciertamente, no vino en auxilio de los ángeles sino de los descendientes de Abraham. 17 Por eso era preciso que en todo se asemejara a sus hermanos, para ser un sumo sacerdote fiel y misericordioso al servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo. 18 Por haber sufrido él mismo la tentación, puede socorrer a los que son tentados”.
Juan Pérez tenía solo seis años cuando un perro amenazador arremetió contra su hermana menor. Instintivamente, saltó frente a ella para protegerla del feroz ataque. Después de recibir asistencia y 90 puntos en la cara, Juan explicó: «Si alguien tenía que morir, pensé que debía ser yo». Felizmente, los cirujanos plásticos ayudaron a curar su cara. Pero su amor fraternal, demostrado en fotos recientes abrazando a su hermana, sigue tan intenso como siempre.
Lo ideal es que los familiares nos protejan. Los hermanos verdaderos aparecen cuando estamos en problemas y nos acompañan cuando tenemos miedo o estamos solos. Pero en realidad, aun los mejores hermanos son imperfectos; algunos incluso nos lastiman. Sin embargo, tenemos un hermano que siempre está de nuestro lado: Jesús. Hebreos nos dice que Él, en un humilde acto de amor, se unió a la familia humana, compartiendo nuestra «carne y hueso», y volviéndose como nosotros, «compartió esa naturaleza humana» (2:14, 17 NVI). Como resultado, es nuestro Hermano más fiel y se deleita en llamarnos «hermanos» (v. 11).
Nos referimos a Jesús como nuestro Salvador, Amigo y Rey; y cada aspecto es verdad. Pero Jesús es también nuestro Hermano, quien experimentó todo temor, tentación, desesperación o tristeza humanos. Él permanece a nuestro lado… siempre.
Reflexiona: ¿Cómo ha sido tu experiencia con hermanos de sangre? ¿Cómo ves a Jesús como tu verdadero Hermano?
Oración: Dios amado, Todopoderoso, te doy las gracias esta hermosa mañana por darme un Salvador, Amigo y Hermano, Señor Jesús, camina conmigo, amén.