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se busca a sus dueños por favor difundan 😞
02/09/2024

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08/03/2024

"LA VIEJA DE LOS GATOS.

Nunca, jamás, voy a olvidar lo que pasó con la vieja de los gatos…
Era una mujer muy pero muy pobre, que vivía apartada del centro de la ciudad, en una casa que era prácticamente una choza de barro y chapas.
Lo particular de esta mujer, era que albergaba en su casa alrededor de cuarenta o cincuenta gatitos, sino más. Nadie quería acercarse, porque decían que era bruja, pero se burlaban de ella a sus espaldas.
La anciana solo se aparecía en el pueblo cuando tenía que hacer algún recado, y recuerdo que todos se apartaban de su paso, asqueados, porque la mujer siempre tenía mal olor. Una mezcla de suciedad y, más que nada, olor a p*s de gato, muy fuerte y desagradable.
Un día, esta mujer tuvo un terrible accidente: un coche la atropelló mientras ella caminaba sobre el arcén de la ruta. La mujer salió volando y se quebró la cadera y la columna. Fue a parar al hospital provincial, donde a los pocos días falleció. En completa soledad, según pude entender.
La casucha quedó abandonada, con todos esos gatos pululando alrededor, maullando de hambre. A nosotros nos daba lástima esos gatos, pero nadie sabía qué hacer con ellos.
Algunos propusieron adoptarlos, o regalarlos, pero los gatos eran demasiados, y nosotros, demasiado pocos. Además, no todos querían llevar a sus casas un gato viejo y seguramente enfermo.
De alguna forma, esos gatos sobrevivieron. Algunos efectivamente fueron adoptados, y otros, sencillamente desaparecieron en el campo y se convirtieron en gatos salvajes.
La historia pudo haber terminado ahí, sin embargo, muchos años después, prosiguió de una manera inimaginable…
En ese entonces, yo me había recibido de enfermero, y uno de mis primeros trabajos fue cubrir la guardia de aquel hospital provincial donde antaño había mu**to la “vieja de los gatos”, como la conocíamos en aquel entonces.
El hospital era bastante moderno y limpio. El pasillo del segundo p*so era muy largo, de unos cincuenta metros de extensión. Al recorrerlo por primera vez, me llamó la atención una sala, la 219, que estaba cerrada con un candado. Y alguien había puesto un letrero, pintado a mano, que decía: “PROHIBIDO PASAR”.
Hice el trabajo de esa noche lo más tranquilo, pero en ningún momento dejé de pensar en esa misteriosa sala. ¿Por qué le habían puesto un candado? ¿Por qué tenía ese cartel de PROHIBIDO PASAR?
Cuando llegó la hora del relevo, a las seis de la mañana, pregunté a la enfermera del nuevo turno si sabía algo de la habitación 219.
“Ah, sí”, dijo mi compañera de inmediato. “Ese es el cuarto de la vieja de los gatos”.
Un escalofrío me recorrió el cuerpo al escuchar estas palabras. Habían pasado muchos años de aquella anécdota en mi pueblo, y me parecía imposible que ambos hechos estuvieran conectados.
Aun así, pregunté a la enfermera a qué se refería con eso.
Y ella me contó una historia que... Bueno, me dejó helado.
Dijo que hace mucho tiempo, alrededor de 20 años atrás, llegó a la guardia una mujer muy maltrecha, que acababa de ser atropellada por un camión en la ruta.
La mujer estaba realmente muy mal, los médicos hicieron lo que pudieron con ella, pero no había mucho para hacer clínicamente hablando, y la dejaron en la sala 219.
Quienes la atendieron dijeron que la mujer olía muy mal, como a p*s de gato. Pese a su gran dolor, suplicaba que la dejasen marchar a su casa, porque tenía que alimentar a sus queridos gatitos.
Las enfermeras pensaron que estaba delirando, sin embargo, el pedido de la anciana era muy insistente y parecía desesperada.
En sus últimas horas, solo se escuchaba el llanto de esta mujer, que se lamentaba porque nadie iba a ocuparse de sus gatos una vez que ella muriera.
Cerca de la medianoche, cuando ya la anciana estaba entrando en su etapa de agonía, ocurrió algo que fue comentado, como un secreto, durante los siguientes años entre los empleados del hospital.
Fue una enfermera novata llamada Lucia quien lo escuchó. Estaba recorriendo el pasillo, haciendo su guardia, cuando oyó algo cerca de la puerta de la habitación 219... Era el maullido de un gato.
La enfermera se acercó lentamente, y fue entonces que vio a un gatito color amarillo, acurrucado contra la puerta cerrada de la habitación.
La enfermera Lucía no supo cómo había llegado hasta allí, sin embargo, lo ahuyentó y siguió con su recorrido.
La verdadera sorpresa la aguardaba a su regreso del rondín, cuando, al volver a pasar por el lugar, se encontró de nuevo no solo con el gato amarillo, sino con cinco o seis gatos más. Todos detrás de la puerta de la habitación de la anciana, como esperando a que les abriesen.
Lucía iba a espantarlos cuando entonces ocurrió algo inesperado, que le puso los pelos de punta.
Los gatos, en un movimiento sincronizado y lento, giraron sus cabezas hacia ella. Y había algo en la mirada de esos gatos que asustó a Lucía. Era como si fuesen ojos humanos, inteligentes y muy sensibles, realmente muy impresionante.
La enfermera retrocedió sobre sus pasos y fue en busca del guardia de seguridad, que estaba un p*so más abajo. Le contó lo que había visto, y ambos, la enfermera y el guardia, regresaron al pasillo de la habitación 219.
Sin embargo, al llegar al lugar, se encontraron con que los gatos ya no estaban. Pero a los pocos segundos escucharon un ruido... dentro de la habitación cerrada.
Parecía como si alguien estuviera rascando alguna madera. Sin perder tiempo, el guardia abrió la puerta.
Se encontraron, del otro lado, con algo muy difícil de explicar.
Dentro de la habitación, había entre cuarenta y cincuenta gatos, de todos los colores y tamaños, todos ellos alrededor de la cama de la anciana, como hablando con ella, o dándole una última despedida.
La escena era tan extraña que la enfermera y el guardia retrocedieron y salieron de la habitación, cerrando la puerta.
Quedaron unos 10 minutos en el pasillo, sin saber qué hacer. Nunca perdieron de vista la puerta cerrada de la habitación. Hasta que el guardia volvió a tomar coraje y decidió volver a entrar.
Esta vez, para su sorpresa, no había ningún gato en el cuarto, solo estaba la anciana, que tenía los ojos cerrados y parecía haber mu**to de forma reciente.
Ni la enfermera Lucía ni el guardia de seguridad pudieron explicarse lo que vieron. Ya que los gatos no podían haberse escapado, porque estaban todas las ventanas cerradas. La única salida era la puerta, que ellos habían estado custodiando en todo momento.
Al día siguiente, el rumor había corrido en todo el hospital. La anciana fue retirada a una morgue y de ahí al cementerio municipal, donde fue enterrada en una sencilla tumba.
Sin embargo, su presencia seguía visitando la sala 219 del hospital.
Los médicos y las enfermeras podían sentirla. Incluso percibían su olor, ese olor penetrante a p*s de gato que no se iba ni echando desinfectante. Con el tiempo, y debido a las quejas de los pacientes, decidieron clausurar aquella sala.
Este fue el relato que me contó la enfermera, durante la noche de mi primer guardia. Al terminar, no pude dejar de recordar lo que había sucedido en mi pueblo hacía ya muchos años. Se lo conté. La enfermera me escuchó atentamente y luego asintió con la cabeza.
“Sin dudas es la misma mujer de la habitación 219”, concluyó. “Los tiempos y las descripciones coinciden”.
Le pregunté qué opinaba sobre la aparición de aquellos gatos en la sala del hospital, y la enfermera dijo:
“No tengo dudas de que fueron a despedirse de la anciana y a tranquilizarla. Los gatos son seres mágicos y pueden estar en varios lugares a la vez. No por nada los egipcios los adoraban y los consideraban dioses..., entidades protectoras del ser humano”.
Dicho esto, la enfermera se fue para empezar su guardia, y yo quedé pensando en la pobre anciana de los gatos durante el resto del día. Me quedó el consuelo de saber que había mu**to en paz, rodeada por los únicos seres que había logrado amar en vida: sus preciados y adorados fe😭
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“LA VIEJA DE LOS GATOS”
Autor: Mauro Croche

Por favor seamos concientes adopten ayuden a uno de la calle o perrera no compren
06/03/2024

Por favor seamos concientes adopten ayuden a uno de la calle o perrera no compren

Carta de un trabajador de una perrera…

Creo que nuestra sociedad necesita una llamada de atención. Como responsable de una perrera, voy a compartir algo con ustedes… una mirada desde “dentro” si me lo permiten.
Lo primero de todo, todos los que son vendedores/criadores de animales, deberías al menos trabajar un día en una perrera. Tal vez si ves la mirada triste, perdida, los ojos confusos, te harían cambiar de opinión sobre criar y luego vender a personas que ni siquiera conoces.
Ese cachorro que acabas de vender terminará posiblemente en mi perrera cuando deje de ser un perrito lindo. Entonces, ¿cómo te sentirías si supieses que hay una probabilidad del 90% de que ese perro nunca salga de la perrera si es que llega a parar allí? Sea de raza o no. El 50% de los perros que entran en mi centro, abandonados o callejeros, son de raza pura.
Las excusas más comunes que escucho son:
“Nos mudamos y no podemos llevarnos a nuestro perro/gato”. ¿En serio? ¿A dónde te mudas que no te permiten tener mascotas y por qué has elegido ese lugar en vez de otro donde sí puedas tenerla?
El perro se hizo más grande de lo que creíamos”. ¡¿Y cuanto te pensabas que crecía un pastor alemán?!
“No tengo tiempo para ella”. ¿De veras? Yo trabajo 10 o 12 horas al día y aun así tengo tiempo para mis 6 perros.
“Está destrozándonos el patio”. ¿Y porque no lo tienes dentro contigo?
Siempre me dicen: “No queremos insistirte en que le busques un hogar, porque sabemos que lo adoptarán, es un buen perro”.
Lo triste es que tu mascota NO será adoptada y ¿sabes lo estresante que es una perrera?
Bueno, pues déjame que te cuente:
Tu mascota tiene 72 horas para encontrar una nueva familia desde el momento en que la dejes. A veces un poco más si la perrera no está llena y consigue apañárselas para mantenerse completamente sano. Si se resfría, se muere.
Los gatos no se libran de una muerte segura.
Tu mascota estará confinada en una pequeña jaula, rodeada de ladridos y llantos de otros 25 animales.
Estará deprimido y llorará constantemente por la familia que lo ha abandonado. Si tiene suerte, y cuento con suficientes voluntarios, quizá podrán sacarlo de paseo ocasionalmente. Si no, tu mascota no recibirá ninguna atención, aparte de un plato de comida deslizado bajo la puerta de la jaula y manguerazos de agua.
Si tu perro es grande, negro o cualquier raza “bull” (pit bull, mastín…) lo has conducido a la muerte desde el momento que cruzó la puerta. Esos perros no suelen ser adoptados. No importa lo “dulce” que sea o lo “amaestrado” que esté.
Si tu perro no es adoptado en las 72 horas desde su entrada y el refugio está lleno, será sacrificado.
Si el albergue no está lleno y tu perro es suficientemente bueno y de una raza atractiva, es posible que se pueda retrasar su ejecución, aunque no por mucho tiempo.
La mayoría de los perros se ponen en jaulas de protección y se les sacrifica si muestran agresividad. Incluso el perro más tranquilo, es capaz de cambiar en este entorno.
Si tu mascota se contagia de la tos de las perreras (traqueobronquitis infecciosa canina) o cualquier otra infección respiratoria, será sacrificado de inmediato, simplemente porque en las perreras no tenemos recursos para pagar tratamientos.
sobre la eutanasia para aquellos que nunca hemos sido testigos de cómo un animal, perfectamente sano, será sacrificado:
En primer lugar, lo sacarán de la jaula con una correa. Los perros siempre piensan que van a dar un paseo, salen felices, moviendo la cola….
Hasta que llegan a “la habitación”, allí todos frenan en seco. Deben oler o captar la muerte o sentir las almas tristes que se quedaron allí. Es extraño, pero sucede con todos y cada uno de ellos.
2 técnicos veterinarios, dependiendo del tamaño y de lo nervioso que este. A continuación, un especialista en administrar la eutanasia o un veterinario, iniciará el proceso: encontrarán una vena en su pata delantera y se le inyecta una dosis de “sustancia rosa”. Esperemos que tu mascota no se asuste al sentirse presa.
He visto algunos arrancarse las agujas y acabar cubiertos de su propia sangre, ensordecidos por los aullidos y gritos. Todos no “duermen” inmediatamente. A veces sufren espasmos durante un rato, se ahogan y se defecan encima.
Cuando ha terminado, el cadáver de
tu mascota será apilado como un leño, en un gran congelador trasero, con todos los otros animales, a la espera de ser recogidos como basura.
¿Qué sucede después? ¿Será incinerado? ¿Lo llevan al vertedero? ¿Lo convertirán en comida para mascotas
Nunca lo sabrás y probablemente nunca te lo plantearás. Solo era un animal y siempre puedes comprar otro, ¿no?
Espero que si has leído hasta aquí, se te hayan empañado los ojos y no puedas sacar de la cabeza las imágenes que ocupan mi mente todos los días cuando vuelvo a casa desde el trabajo. Odio mi trabajo, odio que exista y odio saber que siempre existirá a menos que ustedes, la gente, cambié y se den cuenta de las vidas que perjudicas son muchas más, aparte de la que dejas en la perrera.
Entre 9 y 11 millones de animales mueren a diario en las perreras y solo tú puedes parar esto. Yo hago todo lo posible por salvar todas las vidas que puedo, pero los refugios (protectoras) siempre están llenos y cada día hay más animales que entran que los que salen.
NO CRIES O COMPRES MIENTRAS HAYA PERROS MURIENDO EN LAS PERRERAS.
Ódiame si quieres. La verdad duele y la realidad es lo que es. Sólo espero que con esto alguna persona haya cambiado de idea acerca de la cría, de abandonar su mascota en una perrera o de comprar un perro. Ojalá alguien entre alguien en mi trabajo y me diga “he leído esto y quiero adoptar”. Eso haría que mereciese la pena.

Jaja
09/12/2023

Jaja

😈😈😈😈

Si tendrás un animalito así mejor no lo adoptes no son un juguete.
31/05/2023

Si tendrás un animalito así mejor no lo adoptes no son un juguete.

Así es si no ayudas no jodas 😸
31/05/2023

Así es si no ayudas no jodas 😸

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