20/04/2025
Me parece importante sobre todo para los migrantes no ir a Estados Unidos ahora, es más, y si te confunden de nacionalidad? No !!! Mejor dar tiempo.
El 15 de marzo, Donald Trump y Nayib Bukele convirtieron 238 historias diferentes en una sola. Un día antes, Luis Carlos José Marcano Silva, de 26 años, llamó a su madre desde un centro de detención para migrantes en Texas (Estados Unidos).
Adelys Del Valle Silva estaba de cumpleaños en la Isla de Margarita, en Venezuela, y se alegró de oír la voz de su hijo, pero notó algo raro. Unas horas más tarde, entró otra llamada. Su hijo estaba llorando. No quería arruinarle la celebración a su mamá, pero tenía que contarle que lo iban a deportar a Venezuela al día siguiente. No entendía, si él no había hecho nada malo en el casi año y medio que llevaba viviendo con permiso temporal en Estados Unidos tras cruzar la frontera y haber solicitado asilo, decía entre llantos. Si lo expulsaban del país, pensaba, allí se quedarían solas su esposa y sus dos hijas, de ocho y tres años, que habían llegado con él. Adelys trató de consolar a su hijo. Encontrarían una solución para estar juntos una vez estuviera de nuevo en su casa, prometió. Pero Luis Carlos nunca volvió. Fue expulsado de Estados Unidos a El Salvador e internado en una infame cárcel de máxima seguridad. Su madre y su esposa no han vuelto a saber nada de él.
Luis Carlos se encuentra junto a otros 237 venezolanos en el Centro de Confinamiento del Terrorismo, conocido como Cecot, después de que el Gobierno de Donald Trump los deportara bajo el supuesto de que son miembros de la pandilla El Tren de Aragua, una organización declarada como terrorista en el primer día del republicano de regreso en la Casa Blanca. Y lo hizo al país centroamericano gracias a la complicidad de uno de sus mayores aliados en América Latina, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, quien se ha vanagloriado del acuerdo de recibir supuestos criminales desde Estados Unidos. Esta práctica de expulsar personas a un tercer país es cada vez más utilizada y no es ilegal, en principio, pero ninguno de los deportados pasó ante un juez y, desde que están en la cárcel, ninguno de sus familiares ha recibido prueba alguna de su estado.
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