05/09/2026
KUZÁ PARK Y LAS NAVIERAS: EL TURISTA DE CRUCERO QUE BAJA EN COZUMEL, PERO NO LLEGA A COZUMEL
COZUMEL.— El problema no es que exista Kuzá Beach & Adventure Park, ni que una empresa internacional haya decidido invertir en Cozumel. El verdadero debate está en CÓMO SE ESTÁ REPARTIENDO LA DERRAMA ECONÓMICA DEL TURISMO DE CRUCEROS Y QUIÉN TIENE HOY LA CAPACIDAD DE PONERLE AL VISITANTE EL CAMINO QUE DEBE SEGUIR DESDE QUE BAJA DEL BARCO.
Y ahí es donde el modelo de Kuzá merece una revisión pública.
Kuzá no llegó al mercado de Cozumel como un pequeño negocio local que busca al turista que camina por San Miguel. Detrás del proyecto está GLOBAL CRUISES, una compañía internacional con sede en Miami, especializada precisamente en operaciones relacionadas con cruceros y excursiones terrestres.
La propia empresa señala que Kuzá fue desarrollado por su división de parques “Y DIVERSAS LÍNEAS DE CRUCEROS”, mientras que Global Cruises presume presencia en MÁS DE 140 PUERTOS ALREDEDOR DEL MUNDO.
Es decir: EL NEGOCIO CONOCE PERFECTAMENTE CÓMO FUNCIONA LA INDUSTRIA DE CRUCEROS Y CÓMO VENDERLE EXPERIENCIAS AL PASAJERO ANTES INCLUSO DE QUE ÉSTE PISE COZUMEL.
Y ahí está la diferencia con el comerciante, restaurante, guía, taxista, comisionista o pequeño empresario cozumeleño.
EL TURISTA SE VENDE ANTES DE BAJAR DEL BARCO
Las navieras comercializan directamente excursiones y experiencias de Kuzá.
Disney Cruise Line, por ejemplo, ofrece públicamente a sus pasajeros experiencias en Kuzá, incluyendo un paquete de parque acuático, playa, comida y bebidas, con precios publicados de 119 DÓLARES POR ADULTO para una experiencia de seis horas. También comercializa un acceso a la playa de Kuzá por 49 DÓLARES.
Y esto cambia completamente la competencia.
El turista que compra una excursión dentro del barco ya tiene prácticamente decidido su día en Cozumel: BAJA, ABORDA EL TRANSPORTE CONTRATADO, LLEGA AL PARQUE, CONSUME EN EL PARQUE Y REGRESA AL BARCO.
No necesariamente conoce Cozumel.
No necesariamente entra a una tienda.
No necesariamente se sienta en un restaurante del centro.
No necesariamente contrata al guía que lleva años trabajando en la isla.
Y tampoco necesariamente toma un taxi para recorrer Cozumel por su cuenta.
EL VISITANTE LLEGÓ A LA ISLA, PERO LA ISLA NO NECESARIAMENTE LLEGÓ AL VISITANTE.
EL “TODO EN UNO” TAMBIÉN ES UNA BURBUJA
Kuzá promociona abiertamente su concepto “ALL IN ONE”: playa, parque acuático, aventura, gastronomía y actividades concentradas en un mismo sitio.
Su primera fase representó una inversión anunciada de 35 MILLONES DE DÓLARES, con una capacidad proyectada de hasta 7 mil visitantes diarios.
Desde el punto de vista empresarial, es un modelo perfectamente entendible.
Desde el punto de vista de la economía de Cozumel, sin embargo, surge una pregunta incómoda:
¿CUÁNTO DE ESE ENORME FLUJO DE VISITANTES TERMINA REALMENTE DISTRIBUIDO ENTRE LOS COZUMELEÑOS Y CUÁNTO PERMANECE DENTRO DE ESTE CIRCUITO INTERNACIONAL DE CRUCERO-EXCURSIÓN-PARQUE-TRANSPORTE?
Porque una cosa es recibir miles de turistas y otra muy diferente es GENERAR UNA DERRAMA ECONÓMICA AMPLIA PARA TODA LA COMUNIDAD.
LA NAVIERA ES EL FILTRO
El propio Kuzá explica en su página que las excursiones vendidas por las líneas navieras pueden resultar entre 30 Y 50 POR CIENTO MÁS CARAS que reservar directamente, debido al margen que incorpora el intermediario.
Ese dato resulta revelador.
No significa que pueda afirmarse que Kuzá esté pagando exactamente una comisión de 30, 40 o 50 por ciento a cada naviera. ESO NO ESTÁ ACREDITADO PÚBLICAMENTE Y SERÍA IRRESPONSABLE PRESENTARLO COMO UN HECHO.
Pero sí deja claro que existe un importante margen económico alrededor de la intermediación de las excursiones.
Y mientras ese negocio se negocia entre grandes empresas internacionales, EL PEQUEÑO COMERCIANTE LOCAL QUEDA PRÁCTICAMENTE FUERA DE LA CONVERSACIÓN.
¿Y EL COMERCIO DE COZUMEL?
Ésta es la pregunta que deberían hacerse las autoridades municipales y estatales:
¿CUÁNTO DINERO DE CADA CRUCERISTA QUEDA REALMENTE EN COZUMEL FUERA DE LOS GRANDES COMPLEJOS TURÍSTICOS?
Porque el turista de crucero no es solamente una estadística de llegada.
Es una persona que puede comprar artesanías, comer en un restaurante, contratar un guía, tomar un taxi, rentar un vehículo, visitar el centro, consumir en una tienda, comprar productos locales o conocer otros atractivos.
Pero para que eso ocurra, PRIMERO TIENE QUE SALIR DE LA BURBUJA DE LA EXCURSIÓN CONTRATADA POR LA NAVIERA.
Y cuando una experiencia “todo en uno” concentra transporte, alimentación, entretenimiento, playa y actividades en un mismo lugar, el incentivo económico es precisamente el contrario: QUE EL VISITANTE PERMANEZCA DENTRO DEL CIRCUITO.
NO ES CONTRA KUZÁ; ES POR LA DERRAMA LOCAL
Aquí no se trata de satanizar la inversión extranjera.
Tampoco de cuestionar que una empresa internacional haga negocios en Cozumel.
El problema sería permitir que el crecimiento del turismo de cruceros termine convirtiéndose en CRECIMIENTO PARA UNOS CUANTOS Y MIGAJAS PARA QUIENES VIVEN DEL TURISMO EN LA CIUDAD.
Kuzá tiene derecho a competir.
Las navieras tienen derecho a vender excursiones.
El turista tiene derecho a elegir.
Pero Cozumel también tiene derecho a preguntarse si su modelo turístico está beneficiando realmente a su población.
Porque mientras se presume que la isla recibe cada vez más cruceristas, comerciantes, comisionistas, guías y prestadores de servicios locales pueden terminar viendo pasar a miles de visitantes SIN QUE ÉSTOS REPRESENTEN UNA VERDADERA OPORTUNIDAD PARA SUS NEGOCIOS.
EL DATO QUE DEBERÍA PREOCUPAR
Global Cruises presume su presencia en más de 140 puertos y su especialización en excursiones para pasajeros de cruceros. Además, antes del lanzamiento de Kuzá, la propia empresa reportó visitas al parque de equipos de excursiones de NORWEGIAN, DISNEY, HOLLAND AMERICA, VIRGIN VOYAGES, MSC, CELEBRITY, TUI Y OTRAS MARCAS.
Eso demuestra algo mucho más importante que cualquier discurso:
KUZÁ NACIÓ CONECTADO DIRECTAMENTE CON EL MERCADO INTERNACIONAL DE CRUCEROS.
Y mientras un pequeño empresario cozumeleño espera que el turista salga del muelle y llegue caminando a su negocio, una empresa especializada puede tener el producto vendido desde antes de que el barco atraque.
Ésa es la verdadera desigualdad.
No necesariamente existe un monopolio legal demostrado.
EXISTE ALGO QUIZÁ MÁS SUTIL: UNA ENORME VENTAJA COMERCIAL PARA QUIEN CONTROLA EL PRODUCTO, CONOCE A LAS NAVIERAS, NEGOCIA EN EL MERCADO INTERNACIONAL Y TIENE LA CAPACIDAD DE VENDERLE AL CRUCERISTA SU EXPERIENCIA DE COZUMEL ANTES DE QUE ÉSTE CONOZCA LA ISLA.
Y entonces aparece la pregunta que las autoridades deberían responder:
¿COZUMEL ESTÁ RECIBIENDO TURISTAS O SOLAMENTE ESTÁ RECIBIENDO BARCOS?
Porque si el crucerista baja del barco, sube a un transporte, llega directamente a un complejo, consume ahí y vuelve al muelle sin conocer San Miguel ni contratar a los pequeños prestadores locales, LA CIFRA DE MILLONES DE VISITANTES PUEDE SONAR ESPECTACULAR, PERO LA PROSPERIDAD COMPARTIDA SE QUEDA EN EL DISCURSO.