25/06/2024
La reciente reforma a la Ley General para Prevenir, Sancionar y Erradicar los Delitos en Materia de Trata de Personas y para la Protección y Asistencia a las Víctimas de estos Delitos tiene un impacto significativo, especialmente para aquellas empresas y empresarios que no son económicamente responsables.
La principal tarea del dueño, accionista y consejos de administración es asegurar: La responsabilidad económica.
Solo cuando se es responsable económicamente, es decir, cuando el negocio es rentable, se puede dar el paso de ser responsable legalmente, cumpliendo con las leyes.
A partir de este cumplimiento, se puede avanzar hacia responsabilidades éticas, y solo siendo ético, se puede llegar a ser un buen empresario y agregar valor a la comunidad sin depredar sus recursos.
Quienes se quejan amargamente de estas reformas son, precisamente, los empresarios irresponsables que forjan sus utilidades mediante el incumplimiento de sus obligaciones fiscales y patronales. Los depredadores no son más que empresarios sin talento, imaginación ni creatividad para los negocios. (véase el caso de Ricardo Salinas Pliego).
Ser un buen empresario no se trata solo de obtener ganancias, sino de hacerlo de manera justa y responsable (sin destruir).
Cumplir con las obligaciones económicas y legales no solo evita sanciones, sino que también construye una base sólida para prácticas éticas que benefician a la comunidad en general.
Es hora de que asuamos nuestra responsabilidad y adaptarnos a un marco legal que busca proteger a los más vulnerables, promoviendo un entorno de negocios más justo y equitativo.
Carlos Hernández.
Director General de Adestrat