26/10/2019
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Dicen que no existen las coincidencias y que cada una de las cosas en el mundo están en él por un motivo o intención determinados. Bajo esta idea, existen señales muy claras de cómo todos en el universo estamos conectados y vibramos con una misma frecuencia de energía que a su vez, nos hace uno con el universo entero.
Un dato increíblemente real que podría demostrarnos la veracidad de esta teoría es que las vibraciones captadas entre Jupiter y Saturno por las sondas Voyager, lanzadas al espacio desde 1977, son la resonancia del viento solar y su vibración es exactamente la misma que la circulación de la sangre del cuerpo humano. Si a esto le añadimos el hecho de que la configuración del iris de nuestros ojos parece la réplica exacta de una neurona, que a su vez se asemeja a las nebulosas espaciales, podría decirse que el ojo, el cerebro y la materia cósmica celeste son idénticos, haciendo que la frase 'todos somos polvo de estrellas' no sea sólo un pensamiento bonito, sino una realidad que viene desde la creación del universo y que nos hace reflexionar cómo sólo el hecho de existir ya nos hace parte de un milagro cósmico.
Piensa en todo lo que tuvo que suceder para que estés aquí. Además de la creación del universo, súmale que tus padres tuvieron que conocerse primero, así es que no estás dentro de una casualidad, sino en una gigantesca maravilla que es tu vida y lo que mereces es desarrollarte con todas tus fuerzas para corresponder con la belleza de ese misterio. Nunca olvides que eres celestial y no dejes que nadie te desmotive a conseguir tus sueños.
¡Éxitos!