22/05/2026
Tengo 25 años.
Y pensaba que esto no iba conmigo.
Hasta que empezaron los dolores de cabeza, la fatiga visual y la sensación de no tolerar las pantallas durante horas.
El problema es que la tecnología avanza más rápido que nuestra adaptación biológica.
Pantallas más potentes, más brillo y mayor exposición a luz azul, violeta y parte de la verde.
Y sí, la luz verde también influye en la inflamación y el estrés visual.
Por eso empecé a usar Reticare.
No para dejar de usar pantallas.
Sino para reducir su impacto en mi día a día.
Hoy entiendo la luz igual que entiendo la alimentación o el descanso:
si te expones mal cada día, el cuerpo lo acaba notando.