08/12/2025
Cuando la pequeña descubrió que su papá trabajaba en líneas eléctricas, subiendo a postes altísimos, enfrentando tormentas y manejando energía peligrosa, no se asustó. Lo que hizo fue ponerse a crear algo para él.
Le fabricó unas alas.
Las recortó, las pintó y se las entregó con toda la seriedad del mundo, diciéndole que así estaría más seguro cuando saliera a trabajar. Y desde ese día, cada vez que él se prepara para otro turno, guarda esas alas en su equipo como si fueran parte del uniforme.
No le dan protección real, pero a él le basta con saber de dónde vienen. Su fuerza no está en los cascos ni en los arneses, está en el cariño de su hija, que encontró la manera más inocente y bonita de cuidarlo.
Y él, claro, las lleva con orgullo.