24/02/2016
Ante el uso, cada vez más extendido, de las tarjetas contacless, se ha difundido un bulo que alerta de un "tipo" que está pasando compras en el metro acercando un TPV a los bolsillos de los pasajeros. Más o menos como podéis ver en la foto que acompaña este post.
Para poder entender el por que es un bulazo veamos primero cómo funcionan las tarjetas sin contacto o contactless:
Este tipo de tarjetas incorporan un chip con tecnología NFC (Near Field Comunication - Comunicación en Campo Cercano) y de la que ya hemos hablado cuando os pusisteis a quitar aquellos “micros” pegados a las baterías de vuestros móviles.
Es una tecnología inalámbrica que permite el intercambio de información entre dispositivos a muy poca distancia. Para tarjetas de crédito, es suficiente con acercar dicha tarjeta a un TPV que también disponga de esta tecnología y tendremos el mismo resultado que cuando pasábamos la tarjeta por la ranura del TPV, pero de una manera más cómoda y rápida. Existen ya también numerosas aplicaciones de bancos que nos permiten realizar los pagos utilizando nuestro móvil, siempre que nuestro teléfono disponga de NFC.
La mayoría de las tarjetas de crédito contactless permiten compras hasta 20€ sin necesidad de teclear el PIN personal (con un máximo de 100 € diarios). Es decir, basta con pasar la tarjeta por el TPV. Para compras superiores, sí se necesita introducir el PIN. Por eso, este bulo hace referencia a los 20€.
Para que este "robo" funcione hay que teclear el importe en el TPV, sin que nadie advierta este hecho. Pero en un metro, una persona con un TPV (más aparatosos que un teléfono móvil) sería vista fácilmente. Una vez tecleado el importe (inferior a 20€), tendría que acercar el dispositivo rápidamente al bolsillo de algún usuario de metro, esperando que en la cartera tenga una tarjeta NFC. Esto debe hacerlo en unos segundos, de lo contrario, el TPV dará error de "time out" o tiempo agotado y habrá que introducir de nuevo la cantidad. Y así, una y otra vez sin que nadie note nada.
Otra cosa a tener en cuenta es que los TPV son "cedidos" por el banco a comercios, y están vinculados a una cuenta bancaria. Si este tipo de robos fuera real, bastaría un par de denuncias para dar con el ciber-carterista. Sería fácil demostrar que hemos sido víctimas de un robo a través de la tarjeta de crédito, con lo que el banco debería devolvernos el dinero.