Familia porque hemos trabajado juntos durante años, hemos coincidido en varias ocasiones y nos hemos separado para más tarde volver a encontrarnos, como las familias en navidad. Hemos discutido como buenos hermanos, nos hemos enfadado con nuestros padres por imponernos una hora de llegada a casa, porque queríamos que nos subiesen la paga o por prohibirnos hacer cosas que nosotros pensábamos estaban bien hechas. Por habernos pagado nuestros estudios, por aconsejarnos y guiarnos por el buen camino, y sobre todo, por haber aprendido tanto con ellos. Nuestros múltiples padres, esos con nombres extraños como Big Book, Ruiz Nicoli, Tandem o Grey, por citar algunos, nos enseñaron a montar en bici, nos dieron torpes consejos sobre nuestros primeros amores y nos desvelaron la desgarradora realidad de los reyes magos. A ellos, todo nuestro agradecimiento, por hacer de nosotros personas de provecho y habernos animado, de forma inconsciente, a independizarnos. ¡Mira papá, sin manos! Es ahora el momento en el que, después de independizarnos, queremos llevar a cabo nuestro proyecto de familia numerosa. Tener muchos hijos, y quererles de forma incondicional, con ese amor ciego que un padre profesa a su retoño. Defenderles cual leona a su camada y ponerles guapos como si todos los días fuesen domingo. Queremos tener hijos con vosotros, verles crecer y sentirnos orgullosos de haber participado en tal proyecto. Porque queremos que forméis parte de nuestra familia.