30/04/2026
Hace unos meses, muchas empresas celebraban haber implementando copilotos, automatizaciones y pequeños avances con inteligencia artificial. Sobre el papel, todo pintaba bien, más productividad, más eficiencia, más velocidad. Pero, cuando miras el impacto real en el negocio, la historia cambia. Solo el 32% de las empresas vincula la con ingresos. El resto se queda en métricas internas como productividad o eficiencia.
Y es que, como apunta Forrester, la mayoría de esas empresas sigue atrapada en mejoras incrementales, optimiza tareas, pero todavía no transforma sus procesos. La IA no está fallando, está infrautilizada y eso no construye ventaja competitiva, ni justifica las inversiones crecientes en tecnología. La clave está en rediseñar flujos de trabajo completos. No es añadir IA, es integrarla desde el origen. ¿Estamos innovando… o simplemente haciendo lo mismo un poco mejor?
Aquí te lo explicamos.
Según Forrester, al centrarse en las mejoras de productividad y eficiencia, la mayoría de las organizaciones pasan por alto los beneficios potenciales más significativos de la IA.