18/08/2026
Qué manía teemos de contestar llamadas que nadie ha echo...
Hay días en los que descubro que mi cabeza lleva horas conversando sola.
Ensaya respuestas.
Corrige conversaciones antiguas.
Imagina otras que probablemente nunca ocurran.
Y mientras tanto, yo sigo ahí, sentada, concediéndole importancia a cada pájaro que cruza.
Hasta que aparece la "lucidez".
Y comprendo que no todo pensamiento merece convertirse en argumento.
Algunos solo pasan.
Pero mi vieja costumbre —mi antagonista— es "retenerlos".
Agarrarlos antes de que vuelen.
Preguntarles de dónde vienen, qué significan, qué podría ocurrir si regresan mañana.
Vamos, montar una investigación policial porque una idea atravesó mi cabeza a las cuatro de la tarde.
Ahora intento algo diferente.
La observo.
La dejo revolotear.
Y no corro detrás.
Porque estoy aprendiendo que mi mente puede producir cientos de pensamientos…
sin que yo tenga que adoptarlos a todos.
Quizá madurar mentalmente también sea eso:
saber qué pájaros escuchar… y cuáles simplemente dejar pasar.
__Jose Luis Vaquero