30/05/2026
Hay un momento en el que te das cuenta
de que no era amor lo que faltaba…
era paz.
Durante mucho tiempo estuve ahí.
Intentando entender.
Arreglar.
Sostener conversaciones
que siempre terminaban rompiéndome un poco más.
Y no era por la otra persona.
Era por mí.
Por no saber irme.
Por creer que insistir
era otra forma de querer.
Hasta que un día lo vi claro.
No todas las relaciones fracasan porque no haya amor.
Algunas fracasan
porque amar nunca fue suficiente para sostenerlas.
Y ahí empieza el desgaste.
No cuando dejan de hablarte bonito…
sino cuando empiezas a sentirte sola
incluso acompañada.
Y entonces cambia algo.
No haces ruido.
No peleas más.
Solo empiezas a elegir distinto.
Tu calma.
Tu energía.
Tu forma de querer.
Y entiendes algo que nadie te enseña a tiempo.
No se trata de aguantar más…
se trata de dejar de perderte intentando salvar algo
que ya no te estaba salvando a ti.
Era una relación
donde ya no podías seguir desapareciendo para que funcionara.
Y no.
No era falta de amor.
No te estabas quedando sin pareja…
te estabas quedando sin ti.
— Jose Luis