23/09/2026
El coste de «solo este cambio» no suele estar en hacerlo.
En un ERP, una petición pequeña puede ser razonable: mostrar un dato más, aplicar una condición comercial, enviar un aviso o adaptar un documento. La dificultad llega cuando esas decisiones se acumulan sin dejar claro qué necesidad cubren ni cuándo habría que revisarlas.
Entonces, cada mejora futura empieza con una investigación: ¿esto es estándar?, ¿quién lo pidió?, ¿sigue siendo necesario?, ¿qué proceso depende de ello? El sistema no está fallando; está guardando decisiones que el negocio dejó de nombrar.
Un buen hábito es tratar cada cambio como una decisión operativa: describir el caso, elegir entre configuración o desarrollo, asignar responsable y fijar una revisión si nació como excepción. No hace falta burocracia; hace falta que el siguiente cambio no tenga que hacer arqueología.
¿Hay alguna adaptación de vuestro ERP cuyo origen ya nadie recuerda?