22/08/2026
Esta tarde Bilbao volverá a levantar los brazos con Marijaia. Pero antes, nos apetecía viajar al verano en el que todo empezó… 🎉
Hoy a los bilbaínos y bilbaínas nos cuesta imaginar un agosto sin Aste Nagusia. Sin embargo, en 1978 todo era una incógnita. Aquellas primeras fiestas nacieron con la idea de llenar las calles de música, actividades y vida, convirtiendo a la ciudadanía en la verdadera protagonista. Lo que comenzó casi como un experimento acabaría convirtiéndose en una de las señas de identidad de Bilbao.
Aquella primera edición se preparó prácticamente a contrarreloj. De hecho, Marijaia (Mari + Jaia, fiesta en euskera) nació apenas unos días antes del txupinazo: la artista Mari Puri Herrero la diseñó y construyó en solo cinco días. Sus brazos nunca estuvieron levantados por casualidad; representan el baile, la alegría y esa invitación permanente a celebrar juntos que sigue definiendo las fiestas casi cincuenta años después.
Desde entonces, cada año llega para inaugurar las fiestas... y cada año se despide ardiendo sobre la ría. Su quema no es un final triste, sino una forma de cerrar un ciclo y recordar que, por muy intensamente que se viva Aste Nagusia, la fiesta siempre termina para volver a empezar al verano siguiente.
Casi cincuenta años después, cambian los carteles, la ciudad, las generaciones… Pero lo que permanece intacto es esa capacidad de reunir a todo un Bilbao alrededor de una misma celebración.
¡Gora Aste Nagusia! 🙌🎉🎶🎊🩷