24/08/2026
El pequeño de la casa lleva toda la semana con la misma broma.
Deja la serpiente de goma en el felpudo, se esconde detrás de la maceta y espera. Y Rulo, que ya se la sabe, sale, la mira por encima del hombro, la recoge del suelo por la cola y sigue andando como si nada. Veinte veces igual.
Hoy también.
Lo que ninguno de los dos había previsto es que hubiera una segunda serpiente en el suelo. Y que esa no fuera de goma.
Acabaron los dos en la misma silla, agarrados el uno al otro.
Al menos esta vez se asustaron en familia.