13/10/2026
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MUCHA PROMOCIÓN, PERO ¿DÓNDE ESTÁN LOS TURISTAS? SARGAZO, INSEGURIDAD Y DETERIORO DE LOS ENTORNOS TURÍSTICOS DESAFÍAN LA GESTIÓN DE DAVID COLLADO
La sostenibilidad del turismo dominicano no puede medirse únicamente por campañas publicitarias, cifras de visitantes y promoción internacional; también debe evaluarse por las condiciones reales que encuentran los turistas en las playas, las carreteras y los principales destinos del país.
SANTO DOMINGO, República Dominicana.— La gestión del ministro de Turismo, David Collado, enfrenta importantes desafíos relacionados con la sostenibilidad de los destinos turísticos dominicanos, entre ellos la presencia de sargazo en las playas, la seguridad de los visitantes, los accidentes de tránsito, el deterioro de las vías de acceso, la falta de señalización y la proliferación de actividades informales que afectan el orden y la imagen de los principales polos turísticos.
Mientras se mantiene una intensa promoción de la República Dominicana en los mercados internacionales, persisten interrogantes sobre cuánto se está haciendo para garantizar que la experiencia del visitante se corresponda con la imagen que proyectan las campañas publicitarias del país.
La pregunta resulta inevitable: ¿de qué sirve promocionar intensamente nuestros destinos si, al llegar, los visitantes encuentran playas afectadas por el sargazo, calles deterioradas, problemas de seguridad y entornos que no reflejan la calidad que se vende internacionalmente?
Sargazo: una amenaza que exige respuestas sostenibles
La llegada masiva de sargazo constituye uno de los retos ambientales más importantes para los destinos costeros del Caribe. En la República Dominicana, sus efectos pueden comprometer el disfrute de las playas, generar molestias por los olores asociados a su descomposición y afectar las actividades económicas que dependen del turismo de sol y playa.
Aunque se trata de un fenómeno ambiental que no depende exclusivamente del Ministerio de Turismo, sí exige coordinación entre las autoridades, los ayuntamientos, el sector hotelero y las instituciones ambientales para fortalecer la prevención, la recolección, la disposición adecuada y el desarrollo de soluciones sostenibles.
No basta con reaccionar cuando las acumulaciones ya afectan las costas. Se necesitan planificación, protocolos permanentes, transparencia en los resultados y mecanismos que permitan evaluar la efectividad de las medidas adoptadas.
La sostenibilidad turística debe traducirse en playas cuidadas, ecosistemas protegidos y respuestas oportunas ante las amenazas que afectan la actividad.
Seguridad turística: una preocupación que no puede ignorarse
Otro de los desafíos es la seguridad en los principales polos turísticos, donde las denuncias de atracos y otros incidentes generan preocupación entre residentes, trabajadores, empresarios y visitantes.
A esto se suman los accidentes de tránsito en zonas de elevada circulación turística, una situación que demanda mayor vigilancia, educación vial, control de la velocidad, señalización adecuada y coordinación entre las autoridades responsables.
La presencia y capacidad de respuesta de la Policía Turística (POLITUR), junto con la Policía Nacional, la DIGESETT y los organismos de socorro, resultan fundamentales para preservar la seguridad de quienes visitan el país y de las comunidades que viven de esta actividad.
Las inquietudes sobre la vigilancia y la respuesta institucional deben traducirse en evaluaciones públicas de la cobertura, los recursos disponibles y los resultados obtenidos. La seguridad turística no puede depender únicamente de la percepción que transmitan las campañas promocionales.
Calles deterioradas y una imagen que contradice la promoción
En destinos como Bávaro, Punta Cana y otras localidades turísticas, el estado de las calles, las vías de acceso y los espacios públicos constituye un componente esencial de la experiencia del visitante.
El deterioro de determinadas vías, la falta de señalización y las deficiencias en el mantenimiento de los entornos próximos a establecimientos hoteleros representan problemas que requieren atención coordinada de las instituciones competentes.
Un destino turístico no termina en la recepción de un hotel. También comprende las carreteras por las que circulan los visitantes, las aceras, los accesos a las playas, el alumbrado, la limpieza y las condiciones de los espacios públicos.
Cuando estos elementos presentan deficiencias, la imagen internacional que se intenta proyectar puede entrar en contradicción con la realidad cotidiana que experimentan los turistas.
La responsabilidad de resolver estos problemas no recae exclusivamente sobre el Ministerio de Turismo. También involucra a los ayuntamientos, el Ministerio de Obras Públicas, los organismos de seguridad, las autoridades ambientales y las empresas responsables de determinados servicios e infraestructuras. Precisamente por eso, la coordinación institucional debe ser una prioridad.
Piratería en las playas y falta de orden
La actividad de vendedores, operadores y prestadores de servicios informales en las playas constituye otro asunto que demanda regulación efectiva, especialmente cuando se producen situaciones de acoso comercial, competencia desleal, ocupación desordenada de espacios o prestación de servicios sin las debidas garantías.
La solución no consiste en desconocer el derecho al trabajo de quienes dependen de estas actividades, sino en establecer reglas claras, mecanismos de identificación, controles transparentes y condiciones que permitan desarrollar sus labores sin afectar la seguridad, la tranquilidad ni la libre circulación de los visitantes.
Las playas deben ser espacios organizados, seguros y accesibles, donde los turistas puedan disfrutar sin sentirse presionados y donde los trabajadores formales e informales conozcan sus derechos y obligaciones.
La ausencia de una regulación efectiva puede perjudicar tanto a los visitantes como a los negocios que cumplen con sus responsabilidades.
David Collado: promoción turística frente a los desafíos pendientes
La gestión de David Collado debe examinarse no solo por la exposición internacional de la marca República Dominicana, sino también por la capacidad de articular soluciones a los problemas que inciden directamente en la calidad de los destinos.
Las campañas internacionales, las ferias, los acuerdos comerciales y la promoción de nuevos mercados pueden contribuir a posicionar al país. Sin embargo, esos esfuerzos necesitan complementarse con políticas permanentes de sostenibilidad ambiental, seguridad, ordenamiento territorial, infraestructura y mantenimiento de los espacios turísticos.
Al aproximarse el cierre de su gestión, también corresponde exigir un balance público que permita conocer qué objetivos se han alcanzado, cuáles permanecen pendientes, qué recursos se han destinado a resolver estos problemas y qué mecanismos garantizarán la continuidad de las acciones.
En medio de las versiones y expectativas sobre las aspiraciones políticas de Collado, el debate público debe centrarse en las responsabilidades institucionales, los resultados verificables y los asuntos que todavía reclaman atención. La ciudadanía y el sector turístico tienen derecho a conocer el estado de los compromisos asumidos.
¿Dónde están las prioridades de la sostenibilidad turística?
La República Dominicana necesita preservar su competitividad como destino internacional, pero también proteger los recursos naturales, garantizar condiciones adecuadas de seguridad y mejorar la infraestructura que sostiene la actividad turística.
Esto requiere un plan verificable que incluya manejo del sargazo, recuperación de playas, mantenimiento vial, señalización, prevención de accidentes, fortalecimiento de la seguridad turística, regulación de las actividades comerciales y coordinación efectiva entre las instituciones públicas y el sector privado.
Los resultados deben medirse con indicadores transparentes, presupuestos identificables y metas sujetas a evaluación pública, no solamente con el alcance de las campañas publicitarias.
El turismo dominicano necesita promoción, pero también gestión, mantenimiento, seguridad y sostenibilidad. Los visitantes no conocen el país únicamente por los anuncios que ven en el extranjero: lo conocen por las playas que disfrutan, las carreteras que recorren, la seguridad que perciben y el trato que reciben.
La discusión de fondo no es si se debe promocionar la República Dominicana, sino cómo garantizar que la realidad de sus destinos esté a la altura de la imagen que se vende al mundo.
Porque la verdadera fortaleza turística de un país no se construye únicamente atrayendo visitantes, sino creando las condiciones para que disfruten su estadía, quieran regresar y recomienden el destino con confianza.
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