30/09/2026
🇨🇺 La semana de alto nivel de la 81.ª sesión de la Asamblea General de la ONU dejó un mensaje unísono que resonó desde el podio mundial: el fin del bloqueo estadounidense contra Cuba. Fueron 43 veces las que se escuchó el reclamo a favor del levantamiento del asedio, igualando la cifra del año anterior y demostrando que, pese a las presiones de Washington, la comunidad internacional sabe hasta dónde llega el castigo colectivo que sufre el pueblo cubano.
El presidente brasileño Lula da Silva, al abrir el debate general, afirmó que «el mundo observa espeluznado cómo se impone un castigo colectivo a 10 millones de personas mediante un embargo económico, energético ilegal». La presidenta de Namibia, Netumbo Nandi-Ndaitwah, exigió levantar el embargo y sacar a Cuba de la «infame» lista unilateral de países supuestamente patrocinadores del terrorismo, mientras la primera ministra de Barbados, Mia Amor Mottley, advirtió con firmeza: «Hay demasiados sufriendo». El canciller ruso Serguéi Lavrov instó a Estados Unidos a levantar el bloqueo contra «la isla de la libertad», eliminar todas las restricciones comerciales y retirar al país de la lista estadounidense.
Desde la tribuna, el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla denunció la agresión multidimensional de EE.UU., recrudecida desde enero de 2026 con un bloqueo energético que «equivale a un bloqueo naval, tipificado en el Derecho Internacional como un acto de guerra»: «La guerra económica se dirige contra el pueblo. Cobra vidas, provoca dolor individual y colectivo. No es un 'daño colateral'. Es una política deliberadamente concebida para herir en lo más sensible a las familias cubanas».