31/05/2021
Un estudio de la ONU publicado en New Scientist la semana pasada confirma que en marzo de 2020, un drone Kargu-2, de fabricación turca, y dotado con armas letales, fue usado en combate contra soldados y convoyes del "Ejército Nacional Libio Khalifa Haftar", una de las facciones en el conflicto civil en Libia.
Lo lamentablemente novedoso de este caso es que el drone no requiere conectividad con el operador para usar sus armas: se programa y se "libera" para localizar objetivos usando sus algoritmos de inteligencia artificial y su procesamiento de imágenes en tiempo real.
Aunque el informe no lo detalla, si se confirman, estas serían las primeras muertes causadas por robots autónomos, y constituirían en tal caso un terrorífico punto de inflexión en el uso de la tecnología en la guerra. Robots que deciden a quien matar.
Varias organizaciones de derechos humanos y ONGs luchan actualmente por una prohibición global de tal tipo de tecnología.
Pero una coalición de miembros de la ONU, incluyendo a Rusia, Turquía y los Estados Unidos, argumentan que la prohibición no es necesaria en el estado actual de la tecnología. O sea, algo así como "ya veremos qué hacer cuando la tecnología para matar progrese".