24/06/2016
La desinformación de los medios!
De un tiempo para acá, comenzamos a vivir un fenómeno en los medios de comunicación, que consiste en que las noticias se basan en los hechos mas populares; y sobretodo si provienen de las redes sociales. Y es aquí donde podemos observar como los "youtubers", los personajes virales y los tweets, se toman las principales paginas de los periódicos y los noticieros.
La primera tesis que podemos plantear es que: " el periodismo colombiano, viene sufriendo, una transmutación, o de una manera mas clara; una transición, de un estilo de periodismo a otro. Muchos recordamos hace años que las noticias eran un tanto mas imparciales y de alguna manera mas interesantes. Lo cual se debía a que cada periodista era responsable directo de la investigación y desarrollo de las noticias, para lo cual, de una manera "juiciosa" investigaba directamente en las fuentes. A parte de que también era una generación de periodistas maduros y centrados en su carrera.
No obstante lo que vemos hoy en día, es un "cardumen" de reporteros, trabajadores sociales y hasta periodistas "recién nacidos" en la profesión que se graduaron; en algunos casos, creyendo que el periodismo es un escalafón a la fama. Lo que los lleva únicamente a perseguir la noticia mas viral o famosa, y evitando a toda costa los temas exigentes desde el punto de vista político y cultural. Son periodistas sin opinión, sin argumentos y sin investigación, que prefieren hablar de temas comunes, apoyando a una masa determinada, para no tener que informar a partir de lo común. Y no es que los obliguen, sino que ya es una tendencia marcada desde los mismos directivos periodísticos. Todos estamos viviendo en esto. Y cuando nuestros hijos ven esto, querrán salir en televisión haciendo lo mismo. ¿Ese es el futuro del periodismo? Cuando hoy vemos que ese periodismo prefiere hablar de cuantos tweets pone un expresidente o un futbolista; en lugar de ahondar en la noticia o real información de lo que tweetean.
Esa es la realidad del "periodismo" colombiano, en el que prima un rostro bonito por encima del profesionalismo o la preparación.