13/07/2024
"Somos lo que hacemos día a día. De modo que la excelencia no es un acto, sino un hábito"
Aristóteles
Básicamente nuestro carácter está compuesto por nuestros hábitos. "Siembra un pensamiento, cosecha una acción; siembra una acción, cosecha un hábito; siembra un hábito, cosecha un carácter; siembra un carácter, cosecha un destino".
Los hábitos pueden aprenderse y olvidarse, pero para romper tendencias habituales profundamente arraigados tales como la indecisión, la impaciencia, la crítica o el egoísmo que violan los principios básicos de la efectividad humana, se necesita algo más que un poco de fuerza de voluntad.
¿Qué son los hábitos? Son cualquier comportamiento repetitivo regularmente, que requiere de un pequeño o ningún raciocinio y es aprendido. En otras palabras, es cuando una persona hace algo de la misma manera, una y otra vez hasta que se realiza automáticamente sin esfuerzo o planeación. Los hábitos incluyen tanto actitudes como acciones. Una actitud es una inclinación permanente a reaccionar en cierta manera cada vez que respondemos a una situación determinada. ¿Cómo se forman los hábitos? Nadie nace con ellos, se adquieren, no suceden sin ser ocasionados. Cada persona suele moldear continuamente su forma de ser y de actuar, de acuerdo a la influencia que recibe del medio que lo rodea; en la casa, en la escuela, en el trabajo, con los amigos. Con todo esto vamos construyendo nuestra identidad, estilo de vida y el rol que ocupamos en la sociedad. Los hábitos estarán presentes en toda situación o actividad de la vida y los mismos pueden ser modificados por las experiencias del medio.
Tipos de hábitos: Si clasificamos los hábitos, hay buenos y malos.
Cuando nos referimos a los buenos hábitos, hablamos de virtudes, si nos
referimos a los malos hábitos hablamos de vicios.