13/06/2025
DUNKIN’ Y QBANO, O LA ABREVIACIÓN DE LAS MARCAS
Las necesarias, aunque no obligatorias, estrategias de rebranding (rediseño de imagen de marca, como se dice elegantemente en español) cometen a veces unos exabruptos que parecen más respuestas a unas tendencias culturales del público que a una exigencia de sus propias “tácticas” de posicionamiento.
Esto en vista del par de ejemplos que traigo a colación: dos franquicias, una de Estados Unidos y la otra de Colombia, que coinciden en eliminar de sus logotipos una palabra problemática por su escritura y pronunciación (hipótesis mía; tal vez sea una exigencia práctica).
Dunkin’ Donuts ha sido por décadas la marca número uno de aquellas deliciosas tentaciones a nivel mundial, prácticamente sin competencia. Su jingle al estilo de villancico navideño, interpretado por voces infantiles que solamente cantan la marca, es una genial y entrañable creación que tal vez no volvamos a escuchar. Gran pérdida. Su logotipo bicolor, fucsia y naranja, sobre blanco o sobre color café, con letras redondeadas acordes con el producto, ha perdido más de la mitad de su encanto al reducirse a un coloquial naranja, al que no consiguen darle vida dejando el apóstrofe final en fucsia. También impulsarán el uso de un acrónimo formado por las consonantes DNKN de su nombre.
Me imagino al equipo creativo del rebranding, si el caso fuera el de la difícil asimilación de la palabra “donuts” en español, planteando la posibilidad de cambiar la marca a “Dunkin’ Donas” o a “Dunkin’ Rosquillas” (como la traducen en Los Simpsons, donde la publicidad a este producto está casi en cada capítulo), antes de llegar a la conclusión de que lo mejor era eliminar esa palabra para evitar controversias. Craso error, a mi modo de ver y de gustar la imagen de una marca. Si algo ha funcionado bien a nivel mundial durante tantos años, me pregunto ¿Para qué cambiarlo?Personalmente, Dunkin no me dice mucho, no me inspira mucho, no me apetece mucho.
Pero me he enterado que la razón de este cambio es la necesidad de ampliar la cobertura de la marca a otros productos alimenticios que también venden, y que no tienen la connotación de poco saludables como son las donas por el exceso de azúcares, grasas saturadas y grasas trans. ¡Eso no cambia el hecho de que sigan vendiendo millones de donas a nivel mundial!
En otro comentario escrito por mí y publicado hace mucho tiempo, afirmaba que uno de los mayores ejemplos de felicidad instantánea, de los que cuestan, es degustar una dona rellena de crema chantillí acompañada por una bebida de cola. A cada persona le gustará un sabor distinto de dona combinada con otra bebida, un café tal vez o un vaso de leche; pero es innegable que es un regalo para el paladar, siempre y cuando no tenga uno problemas con el exceso de azúcar y grasas trans, por supuesto, lo cual lo convierte en un placer culposo.
Paso ahora a comentar otra abreviación de marca motivada en mi opinión por los problemas de pronunciación de las palabras inglesas. Se trata de “El Sándwich Cubano” una marca colombiana nacida hace más de cuatro décadas en Cali, Valle del cauca; fundada por un ciudadano de origen cubano y adquirida después por dos jóvenes emprendedores caleños. Exitosa franquicia desde 1994, que, a pesar de que su nombre no es en sí una marca sino la descripción del producto que venden, ha logrado posicionarse en el mercado de comidas fuera del hogar como sinónimo de calidad y clara identidad. Ha pasado a llamarse simplemente Qbano; manteniendo la bonita y alegre tipografía y los colores vivos que
siempre han identificado la marca y sus puntos de venta, siempre limpios, luminosos y atractivos, ¡sobre todo por los exquisitos aromas que emanan cuando uno pasa por allí!
Resulta que ahora el habla popular ha comenzado a utilizar una fea palabra para designar esa deliciosa y amplia combinación de productos que, metidos entre dos mitades o tajadas de pan, constituyen una nutritiva y rápida solución para el hambre en el trabajo o en el hogar. Me cuesta pronunciar o escribir esa palabra porque me produce desazón. Me disgusta un poco menos la que usan en México, más suave y simpática; pero prefiero usar la alternativa existente en español y que es poco aplicada: emparedado.
Intuyo que ante la presión del hábito por usar la corrupción de la pronunciación en vez de la hermosa palabra “sándwich”, optaron por eliminarla, así como hicieron los creativos de Dunkin’ Donuts para sortear el dilema entre donas y rosquillas, en vez de afirmar su marca tal como nació. No sonaría bien el nombre de una franquicia llamada “El Sánduche Qbano” o “El Sánguche Qbano”. Un hermano mío usa otro neologismo muy tierno: Chángüich, que sería una bonita alternativa.
Si algún problema tienen los hispanohablantes con la palabra Sándwich, es importante que sepan que ése es el nombre de una ciudad portuaria medieval británica del condado de Kent, donde pudo haberse inventado esta comida rápida en el siglo XVIII. Para esto es importante leer el divertido y detallado artículo titulado “El sándwich según Woody Allen”, escrito por este genial comediante y que forma parte de su libro “Cómo acabar de una vez por todas con la cultura”, editado por Tusquets, el cual leí en las Selecciones del Reader’s Digest” hace décadas. Aunque sea una invención literaria, es muy apropiada para abordar nuestros hábitos culturales.
Para la adaptación al español se aplicó la acentuación debida a las palabras esdrújulas; se dejó la letra doble u que pertenece a nuestro alfabeto (¡y que se pronuncia como una doble u! No como una doble u ve), además de la combinación c-h que es absolutamente castiza, sin dificultad de pronunciación y agradable sonido. ¡Uich! como que estoy exagerando.
Solución para evitar tantas explicaciones: abreviar la marca. Excelente sí el trabajo gráfico con el logotipo, alegre, colorido y adecuado al producto; y la letra se llama cu pero no se pronuncia así; sólo gana fuerza al estar combinada con la letra u y las vocales e ó i, como en quién o qué, o con la o, como en Quórum, elegante palabra del latín aceptada por la RAE.
¿Por qué razón se definió la marca como Qbano? Primero porque en realidad el sándwich cubano es un producto destacado como aporte a esta especialidad gastronómica, creado por los migrantes cubanos en Florida a principios del siglo XX; segundo, porque haberla dejado como “Cubano” daría un resultado poco distinguible y no registrable como marca comercial.
En conclusión, dos pérdidas significativas para los consumidores fieles, que ojalá sean atractivas para conquistar nuevos clientes ahora que ha llegado el momento de hacer rediseño a la imagen de las grandes marcas a nivel mundial. En este caso me parece más creativo, trabajado y justificado el nuevo logotipo de “Qbano”, que el soso resultado de quitarle la mitad de la gracia a “Dunkin’ Donuts”. Ah, mucho más si perdimos el jingle. Hasta la vista.
Autor: Jorge Zambrano Gaviria / Diseñador gráfico empírico e independiente, escritor y publicista aficionado.
Links de las fuentes consultadas:
http://sandwichcubanos.blogspot.com/2013/07/el-sandwich-qbano-le-invita-conocer-su.html?m=1
https://brandemia.org/dunkin-donuts-redisena-su-imagen-y-pasa-llamarse-simplemente-dunkin #
https://viajar.elperiodico.com/destinos/sandwich-ciudad-inglesa-vinculada-pan-81037623
https://le-fort.org/cocina/biografia-del-conde-de-sandwich-parodia-por-woody-allen/