28/05/2026
No usaron armas.
No rompieron puertas.
No entraron al banco.
Solo enviaron correos electrónicos.
Durante meses estudiaron empresas:
cómo hablaban los directivos,
cómo pedían transferencias,
cómo se comunicaban los equipos.
Luego enviaron un mensaje perfecto.
Parecía venir del jefe... pero no era real.
Así se ejecutó uno de los fraudes digitales más grandes del mundo.
La pregunta no es si esto ocurre.
La pregunta es:
¿tu empresa sabría detectarlo?