30/05/2026
(Último disponible. 🩶❤️)
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(30 unids entrega inmediata, los demás miércoles)
Cuando apareció por primera vez en aquel evento de PlayStation de 2020, costaba muchísimo explicarlo. No parecía un survival horror, tampoco un shooter espacial tradicional ni una aventura narrativa cualquiera. Era simplemente… un hermoso sinsentido. Un astronauta caminando por una ciudad lunar imposible, una niña observando la Tierra como si hubiera algo profundamente triste detrás de ella y una sensación constante de silencio, de vacío, de misterio. Desde ese instante quedó claro que no estaba enseñando “otra súper producción futurista”; estaba enseñando uno de esos proyectos increíbles que solo ellos crean, de los que se quedan dando vueltas en la cabeza mucho antes de salir, y lo mejor es que el juego jamás pierde esa personalidad.
Acompañamos a Hugh Williams, un técnico espacial atrapado dentro de una estación lunar completamente fuera de control, y a Diana, una androide pequeña que termina convirtiéndose en el verdadero centro emocional de toda la aventura. Lo bonito es cómo se construye el vínculo entre ambos, sin exageraciones, sin escenas dramáticas buscando lágrimas fáciles. Pragmata deja que la relación crezca mientras avanzamos, mientras sobreviven juntos, mientras intentan entender qué pasó en este lugar donde la tecnología parece haber perdido cualquier límite humano. Poco a poco el juego empieza a sentirse menos como una misión espacial… y más como el viaje de dos personajes intentando aferrarse el uno al otro en medio de algo gigantesco.
Y entonces llega el gameplay… y ahí es donde el juego termina de desmarcarse.
Porque Hugh no pelea solo. Mientras nosotros disparamos, esquivamos y mantenemos la presión, Diana hackea enemigos en tiempo real para romper defensas, alterar sistemas o abrir puntos débiles. Eso obliga a jugar de una forma muy distinta a la habitual. No basta con reaccionar rápido; hay que pensar mientras todo ocurre, dividir la atención, combinar movimiento, disparos y hacking casi al mismo tiempo. Y aunque al principio puede parecer demasiado, cuando el sistema empieza a entrar en nuestras manos el combate se vuelve una maravilla, agresivo, dinámico y con una sensación muy física de improvisación constante. Tiene algo de esa acción japonesa de la época dorada de Xbox 360 y PS3, cuando juegos como Vanquish o Lost Planet apostaban por mecánicas impresionantes en vez de simplemente llenar la pantalla de explosiones.
Y debo decirles que Lost Planet es uno de mis juegos favoritos de aquella inigualable generación, por lo que este juego no hace más que ilusionarme, pues la gran “CAPSULE COMPANY”, nos ha devuelto un patrimonio de la industria que se encontraba oculto y que solo una empresa de su altura podía revivir. 🤯🩶
Pragmata!!
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