19/07/2014
ASI FUNCIONA UNA IMPRESORA 3D
Imprimir un documento de texto, una planilla de cálculo o una foto es hoy una actividad que no trasciende lo banal y que es, en mayor o menor medida, una actividad diaria, en casa o en la oficina.
Sin embargo, ver a una impresora 3D en acción, creando un objeto con alto, ancho y profundidad tiene algo de fascinante, en especial cuando el proceso lo realiza una máquina que por sus dimensiones puede escapar al contexto industrial y ubicarse fácilmente en el hogar.
"Es muy poderoso tener físicamente algo que uno mismo diseñó en la computadora", sintetizó en diálogo con Infobae Marcelo Ruiz Camauër, presidente de la empresa argentina de impresoras 3D Kikai Labs.
La compañía es parte de la firma de desarrollo de sistemas Enterprise Objects Consulting. La división de impresoras 3D vio la luz en 2012 y en la actualidad se prepara para ofrecer al público, a través de su tienda web, su tercer modelo.
Camauër detalló que existen varias tecnologías de impresión 3D, que utilizan una amplia gama de materiales, desde cemento o azúcar hasta vidrio o metal. Las impresoras de Kikai Labs utilizan tecnología FDM: para crear los objetos realizan capas sucesivas usando filamento de plástico fundido en dos variantes ABS y PLA, un tipo de plástico ecológico derivado del azúcar.
Además del método que utilizan las máquinas de Kikai Labs para la impresión existen otros tipos de tecnología, en donde, por ejemplo, se compacta una masa de polvo con tinta o láser para crear un objeto u otras en las que se utiliza luz ultravioleta para solidificar resina líquida.
El primer paso para realizar una impresión 3D es diseñar el plano del objeto que se quiere crear en programas como Autocad o SolidWorks. Una vez finalizado, el archivo se exporta a otro programa que lo prepara para la impresión y que le indica a la impresora a qué velocidad y con qué resolución operar para crear la pieza.
La impresora toma el filamento, enrollado en un carretel ubicado en el extremo superior de la impresora, y lo va derritiendo a una temperatura de entre 180° y 220 grados.
Con el plástico fundido, la máquina crea una capa; se eleva unas décimas de milímetro y pinta una nueva capa, continuando de forma sucesiva hasta finalizar la impresión del objeto de acuerdo con el plano inicial.
Al finalizar el proceso, se retira cuidadosamente la base de vidrio en donde se imprime (ya que esta permanece caliente por algunos minutos). Al cabo de unos momentos, la pieza se despega y se elimina cualquier imperfección que pueda haber quedado de la impresión. Se pueden aplicar distintos tratamientos, como con v***r de acetona, para dar un acabado más liso a la impresión, ya que los objetos exhiben las marcas de las capas sucesivas con que fueron creados.
El pequeño caballito que Kikai Labs imprimió para Infobae, de una base de 2.5 centímetros y un alto de casi 4.5 centímetros, tomó aproximadamente 1:45 horas en completarse, pero el tiempo se extiende de acuerdo con la complejidad de la pieza. Por ejemplo, una torre Eiffel decorativa de unos 40 centímetros de alto, impresa en las oficinas de Palermo en donde la empresa también ensambla los equipos, lleva alrededor de 20 horas y se imprime por secciones.
El modelo utilizado para la impresión fue el T-125, que la firma comercializa actualmente a través de su página web. Sus medidas son prácticamente domésticas: 41x 49 x 47 centímetros y tiene un peso de 12 kilos. Imprime a una velocidad de 100 milímetros por segundo y, en términos de resolución, permite imprimir capas de 0,3 milímetros (baja), 0,2 milímetros (media) o 0,1 milímetros o menos (alta). Puede imprimir objetos de un tamaño máximo de 20 x 20 x 19,5 centímetros (base x ancho x alto)
El presidente de Kikai Labs dijo que los compradores más frecuentes de impresoras 3D son diseñadores industriales, para hacer prototipos, fabricantes de maquinarias y personas que trabajan con moldes y matrices. También destacó un interés por parte del rubro educativo, en escuelas técnicas y universidades.
Las impresoras 3D permiten crear una amplia gama de objetos: desde componentes de maquinaria (la empresa, por ejemplo, imprime algunas de las partes de las impresoras en sus talleres) hasta piezas de decoración y joyería, hebillas y armazones para anteojos. El rubro también avanza hacia la cocina y ya hay máquinas que trabajan con azúcar y chocolate para hacer confecciones para repostería.