11/07/2026
Hay una herramienta matemática que aparece en ingeniería eléctrica, en procesamiento de señales, en mecánica de fluidos, en diseño de circuitos y en física cuántica. Se llama la Transformada de Laplace, y la inventó un hombre que también calculó la estabilidad del sistema solar y sentó las bases de la teoría moderna de la probabilidad.
Pierre-Simon Laplace nació el 23 de marzo de 1749 en Beaumont-en-Auge, en la región de Normandía, Francia. Sus contemporáneos llegaron a llamarlo el Newton francés, una comparación que da una idea de la escala de su trabajo.
La idea central de la Transformada de Laplace es elegante: toma una función que describe cómo algo cambia con el tiempo, por ejemplo la corriente en un circuito o la temperatura en un sistema de calefacción, y la convierte en una función algebraica más simple que es mucho más fácil de manipular. Una vez resuelto el problema en ese nuevo dominio, se revierte la transformación y se obtiene la solución original.
En términos prácticos, convierte ecuaciones diferenciales complejas en ecuaciones algebraicas más manejables. Es por eso que los ingenieros eléctricos la usan constantemente para resolver problemas de circuitos electrónicos.
Pero Laplace no se quedó ahí. Aplicando la teoría gravitacional de Newton, demostró la estabilidad del sistema solar, algo que el propio Newton no había podido modelar y que creía que requería alguna forma de intervención divina para mantenerse ordenado.
También sentó las bases de la teoría clásica de la probabilidad tal como la conocemos hoy, y por seis semanas en 1799 fue Ministro del Interior de Francia bajo Napoleón, aunque según los propios registros históricos no era muy bueno en eso: se perdía en los detalles y no veía el panorama general.