03/07/2026
Alguna vez te has preguntado ¿Porque te gusta reparar las cosas?
Reparar cosas nos obsesiona por razones que van más profundo que el objeto roto.
Por alguna razón recordamos mejor las tareas incompletas que las terminadas. Por eso no puedes dormir pensando en esa silla coja de la casa.
Reparar es de las pocas cosas donde ves causa y efecto inmediato. Desarmar una licuadora y que vuelva a funcionar te devuelve la sensación de “Eureka lo he resuelto”.
Valoramos más lo que construimos o reparamos nosotros mismos. Ese mueble que armaste te gusta más que uno caro ya hecho. Reparar añade tu historia al objeto. Tirarlo se siente como perder una parte de tu esfuerzo.
No reparas “una bocina”. Reparas la bocina del abuelo. Los objetos son anclas de memoria. Es una forma de mantener vivas relaciones y etapas de tu vida.
Desarmar, diagnosticar, probar, ajustar te lleva a una concentración total donde pierdes la noción del tiempo. Reparar tiene reglas claras, ganar experiencia.
En resumen:
Reparamos para cerrar "asuntos por resolver", sentir control, honrar memorias, entrar en flow y afirmar “yo puedo”. No es solo el objeto. Es reparar un poquito el mundo... y a nosotros mismos en el proceso.