07/01/2026
Diseñar para una marca centenaria es un ejercicio de equilibrio.
Entre respetar lo que la hizo reconocible durante décadas
y tomar decisiones que la mantengan vigente hoy.
No se trata de imponer una estética nueva,
sino de entender sus códigos:
los gestos gráficos, los símbolos, los colores, la manera en que la marca se presenta y se reconoce.
En el trabajo de envases para Sello de Oro, el desafío fue honrar 100 años de historia sin caer en la nostalgia,
y actualizar sin romper la identidad.
Diseñar, en estos casos, es escuchar.
Es ordenar, ajustar, jerarquizar y dar coherencia a un sistema que ya existe,
para que la marca siga contando su historia con claridad y carácter.
Porque cuando el pasado está bien interpretado,
el diseño no reemplaza: proyecta futuro.