19/11/2025
Evita:
Hoy ascendiste a ese mar de fueguitos que recibe a las almas brillantes,
pero vos seguís acá, latiendo en cada gesto, en cada recuerdo, en cada una de nosotras.
Desplegada en cada rincón donde tu arte dejó una huella.
En cada cuadro que tocaste con tu luz, en cada canción de Fabi, de Charly, de Fito o de Lisandro que escuchamos hasta el último día, en cada detalle donde volcaste tu forma de querer.
Nada de tu presencia se apaga: cambia de forma, pero seguís acá. Te leo, te oigo, te huelo, te abrazo. Todo sigue encendido con tu manera de mirar el mundo. Fuiste —y vas a ser— musa, pilar y guía eternamente.
Una de las cuatro mujeres que me crió y que me sostuvo con un amor tan inmenso que me convirtió en sobrina, hija, hermana y amiga de un mismo tejido. De ese tejido armado por ese bendito hilo…
Ese hilo que nos unía y que sabía transformarse según lo que la vida pedía:
•lo convertías en red cuando me caía,
en nido cuando necesitaba refugio,
•en amor que zurcía tristezas,
• en ritmo ~porque con vos siempre había música~
•en olor a té que calmaba cualquier tormenta.
Eras sos y serás una artista de todos los sentidos. No necesitaste técnicas: inventaste tu propio idioma.
Dejaste alma en cada pieza que creaste: un cuadro, un trazo, una caja santa, una frase escrita a mano, incluso hasta en la forma en que te ponías esos pañuelos que tanto amabas. Te pienso, me siento frente a una de tus obras y vuelvo a viajar.
Cada una es un puente hacia vos.
Vos nos enseñaste lo esencial: que trascender es dejar calor en otros, que vivir es entrelazar almas, que el amor es obra y es herencia, y que amar es dejar semillas en los demás.
Creaste un mundo mágico donde las almas rotas, felices, tristes o sanas encontrábamos un lugar para hacer trinchera, para respirar.
Voy a extrañar que leas las predicciones de Ludovica de gato/conejo de madera. Y cuando esté triste voy a correr el tiempo atrás para que me busques en danzas para ir a tomarnos nuestro café con leche y medialunas en ese bar de la esquina felices!
Gracias por sostenerme, por criarme, por amarme con tanta claridad.
Gracias por todo lo que sembraste.
Te amo eternamente.
Jime “Minina”