07/10/2026
EL PERUANO CON MAS AÑOS DE LOS PERUANOS EN EL EXTERIOR
Jorge Pineda: un psiquiatra peruano con 94 años hace historia en la Argentina
Llegó a la Argentina con apenas 19 años, después de un largo viaje desde Lima por tierra, agua y tren. Hoy, a los 94 años, el doctor Jorge Pineda conserva una memoria privilegiada de sus años de estudiante, de su trayectoria profesional, y a pesar de su edad avanzada es docente de la Universidad de Buenos Aires , amante de la música y de los acontecimientos que marcaron la historia argentina y peruana especialmente en Malvinas quien alertó sobre los radares chilenos.
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Hablar con el docor Jorge Pineda es tener a mano una enciclopedia de la vida, civil y política Hoy, a los 94 años, el doctor Jorge Pineda conserva una memoria privilegiada de sus años de estudiante, de su trayectoria profesional, de la música y de los acontecimientos que marcaron la historia argentina y peruana en Argentina.
El 24 de marzo de 1953 comenzó para Jorge Pineda una historia que terminaría extendiéndose durante más de siete décadas. Tenía apenas 19 años cuando emprendió desde Lima el viaje hacia Buenos Aires por la llamada “Ruta de los Valientes”. Fueron alrededor de 20 días de recorrido, atravesando distintos medios de transporte, incluido el lago Titicaca y el tren, hasta llegar a la Argentina.
Venía a estudiar y llegó acompañado por dos amigos que ya conocían el país. Aquella Argentina de comienzos de los años 50 estaba marcada por la figura de Eva Perón, fallecida el año anterior. Pineda recuerda la impresión que le produjo conocer, a través de sus amigos, la dimensión del vínculo entre Eva Perón y el pueblo argentino.
“Me pareció realmente maravilloso que un pueblo ame a una mujer de esa manera”, recuerda al hablar de aquellos primeros años. Su interés por la historia política y social argentina continuaría durante toda su vida.
Estudiar, trabajar y cantar
Pineda se recibió en 1964. Durante sus años de estudiante tuvo que afrontar una situación particular: como estudiante extranjero, sus padres habían asumido formalmente el compromiso de sostenerlo económicamente y, según relata, eso le impedía trabajar legalmente. Sin embargo, el aumento del costo de vida hizo que la ayuda que recibía ya no alcanzara.
Fue entonces cuando encontró una manera de ganarse la vida que también terminaría convirtiéndose en una de sus grandes pasiones: la música.
Junto al guitarrista Miguel Salas del Valle, con quien hacía la segunda guitarra y cantaba, se presentó durante un tiempo en una confitería de la calle Talcahuano. El repertorio estaba compuesto principalmente por boleros y canciones románticas.
Años después, la música volvería a ocupar un lugar importante en su vida. Su esposa, también médica y además pianista, formó junto a ellos un trío musical: Salas del Valle en la primera guitarra, Pineda en segunda guitarra y voz, y su esposa al piano. Se presentaban en reuniones de la colectividad peruana, en fiestas y hasta en la Embajada del Perú y el Colegio Médico de Avellaneda.
La música como forma de entender al ser humano
La relación entre medicina, psiquiatría y música también marcó su pensamiento profesional. Pineda explica que no se limitaba a interpretar canciones, sino que buscaba explicar las historias y emociones que había detrás de ellas.
Su tesis de psiquiatría, según relata, llevó por título “Demencias Ambulatorias” y estuvo vinculada con la música de países que, a su entender, habían expresado de manera profunda las distintas dimensiones del amor y sus tragedias: México, Perú y Argentina.
Entre sus grandes referentes coloca a los boleros mexicanos y al tango argentino. También recuerda con especial admiración a Mariano Mores y a Enrique Santos Discépolo, y sostiene que determinadas letras del tango poseen una profundidad psicológica y filosófica que permite explorar el alma humana.
Para Pineda, Carlos Gardel representa otro capítulo fundamental. Lo define como una figura que expresó un ideal de la sociedad argentina y destaca su capacidad para cantar al amor, al triunfo y a la vida bohemia.
Una vida dedicada a la medicina y la docencia
Después de recibirse, Pineda desarrolló gran parte de su carrera en el Hospital Rawson, donde realizó sus últimos años de estudiante y posteriormente continuó trabajando. Se incorporó al área de neuropsiquiatría y más adelante trabajó con jóvenes y personas con problemas de adicción.
Su trayectoria también está ligada a la docencia universitaria. Ascendió desde ayudante hasta ocupar cargos docentes en el área de psicopatología general. Según relata, continúa participando en actividades académicas en la Universidad de Buenos Aires, donde dicta clases y mantiene su vínculo con la enseñanza.
Siempre pendiente del Perú
Aunque construyó prácticamente toda su vida profesional en la Argentina, Pineda nunca perdió el vínculo con el Perú. Su familia esperaba que, una vez recibido, regresara al país. Por eso, durante sus primeros años en Argentina, recibía semanalmente diarios peruanos que le permitían seguir los acontecimientos de su tierra natal.
Esa costumbre terminó convirtiéndose en una verdadera colección. En su biblioteca conserva diarios y revistas peruanos, argentinos y de otros países de América, que le permitieron seguir durante décadas los acontecimientos políticos, sociales y económicos de la región.
La Guerra de Malvinas y su vínculo con la Argentina
Uno de los capítulos más singulares de la entrevista aparece cuando recuerda su relación con representantes militares peruanos en la Argentina y sus experiencias durante la Guerra de Malvinas.
Según su relato, mantuvo contacto con agregados militares peruanos y llegó a participar en actividades vinculadas con la Argentina durante el conflicto de 1982. También cuenta que se inscribió como voluntario y que tuvo oportunidad de conocer personalmente al general Leopoldo Galtieri.
Pineda relata además una historia vinculada con la colocación de una placa dedicada al general Roque Sáenz Peña, héroe de la defensa de Arica y figura que, según destaca, simboliza un vínculo histórico entre Perú y Argentina.
La colocación de la placa, de acuerdo con su relato, generó una situación de tensión debido a la presencia de representantes chilenos. Finalmente, con la intervención de autoridades militares argentinas y peruanas, la placa pudo ser colocada durante la madrugada.
Para Pineda, Sáenz Peña representa mucho más que un personaje militar. Lo considera un hombre inspirado en los ideales sanmartinianos de justicia y libertad y reivindica su participación en la defensa del Perú durante la Guerra del Pacífico.
Una memoria que continúa
A los 94 años, Jorge Pineda conserva el entusiasmo por contar. Su relato atraviesa la historia argentina de las últimas siete décadas, pero también muestra el recorrido de un peruano que llegó siendo muy joven, estudió, trabajó, formó una familia, desarrolló una extensa carrera médica y académica y mantuvo siempre presente su identidad y su vínculo con el Perú.
Su historia es también la de muchos peruanos que llegaron a la Argentina para estudiar y terminaron construyendo aquí buena parte de su vida. Una historia atravesada por la integración, la profesión, la cultura, la música y una permanente mirada hacia el país de origen.