15/05/2026
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La lluvia llevaba horas golpeando Brรญstol cuando Obsidian Lust abriรณ sus puertas. El agua descendรญa espesa sobre los adoquines ennegrecidos del callejรณn, distorsionando los reflejos rojizos del letrero de neรณn suspendido sobre la entrada. Desde afuera, el Nightclub parecรญa una cavidad abierta en mitad de la ciudad; un lugar incorrecto donde la mรบsica industrial temblaba detrรกs de los muros, dando la impresiรณn de que el concreto respiraba por sรญ mismo.
Viggo observaba el ajetreo desde lo alto โcon una mano apoyada sobre la baranda metรกlicaโ, a medida que los sectores principales del recinto comenzaban a llenarse. Abajo se mezclaban cuerpos vestidos de negro, cuero y encaje; ci******los consumiรฉndose entre dedos inquietos, alcohol barato y estupefacientes circulando de mano en mano, mientras el humo ascendรญa despacio hacia las lรกmparas bajas y distorsionaba los rostros hasta volverlos irreales. Y precisamente asรญ era como Obsidian Lust funcionaba mejor; oscuro, decadente y sofocante, con la mรบsica lo suficientemente alta como para impedir cualquier conversaciรณn prolongada.
A simple vista, todo parecรญa normal, pero no lo estaba. Faltaba uno; el Dr. Laurence Hargreaves.
Cuarenta y tres aรฑos. Integrante interno de Ordo Umbrae desde hacรญa al menos seis; disciplinado, eficiente, brillante en su labor y, para desgracia de muchos dentro de la organizaciรณn, demasiado moralista para alguien que ocupaba su posiciรณn. Ese rasgo lo habรญa convertido mรกs de una vez en un problema y, ahora, habรญa desaparecido seis noches atrรกs sin dejar rastro ni avisar a nadie. Desde entonces, su telรฉfono permanecรญa apagado, su departamento vacรญo y su automรณvil seguรญa estacionado frente al edificio donde vivรญa. Nadie habรญa vuelto a verlo.
Viggo no mostraba preocupaciรณn, pero llevaba toda la semana durmiendo menos.
Debajo del balcรณn, dos de los guardias revisaban discretamente a los clientes que ingresaban, en lo que otros miembros del culto circulaban entre la multitud aparentando normalidad. Nadie necesitaba instrucciones explรญcitas; todos habรญan comprendido que algo iba mal desde el momento en que Laurence dejรณ de responder sus mensajes.
Las desapariciones siempre representaban un problema, y no precisamente por escrรบpulos morales โOrdo Umbrae carecรญa de ellosโ, sino por la atenciรณn que arrastraban consigo.
Asรญ lo comprobรฉ Viggo cuando uno de los empleados de seguridad apareciรณ detrรกs de รฉl, interrumpiendo sus pensamientos con el sonido seco de sus pasos.
โ Hay policรญas abajo โinformรณโ Preguntan por ti.
No reaccionรณ de inmediato. Mantuvo la vista fija sobre la pista principal durante unos segundos mรกs antes de incorporarse por completo.
โ ยฟUniformados?
โ Sรญ.
Eso le desagradรณ mรกs de lo que dejรณ ver, pero a mantuvo la compostura y descendiรณ por las escaleras con calma, atravesando las luces intermitentes del local mientras varias personas se apartaban apenas lo reconocรญan. Nunca habรญa necesitado imponerse fรญsicamente; el propio ambiente hacรญa parte del trabajo por รฉl. Y allรญ, alto, vestido enteramente de negro y con la mandรญbula endurecida, Viggo proyectaba algo que la mayorรญa identificaba de inmediato, incluso antes de comprenderlo del todo: peligro.
Los encontrรณ cerca de la entrada principal. Un hombre y una mujer, ambos empapados por la llovizna. Ella sostenรญa una libreta pequeรฑa entre las manos; el otro recorrรญa el interior del antro con una atenciรณn demasiado especรญfica para alguien que sรณlo estรก allรญ para hacer preguntas rutinarias.
โ Seรฑor Knox. โ dijo el hombre en cuanto lo vio acercarse.
Viggo se detuvo frente a ellos.
โ Detective.
โ Inspector Hayes. Ella es la inspectora Doyle. Nos gustarรญa hacerle unas preguntas.
โ Entonces hรกganlas.
No los invitรณ a pasar mรกs allรก de la recepciรณn. Tampoco les ofreciรณ bebidas. No hubo cordialidad de su parte; desde el principio dejรณ claro que su presencia allรญ dentro apenas era tolerada, nunca bienvenida.
โ ยฟConocรญa al cirujano Hargreaves?
โ Sรญ.
โ ยฟCuรกndo fue la รบltima vez que lo vio?
โ Aquรญ, el sรกbado pasado.
โ ยฟHablaron?
โ Lo suficiente.
Hayes guardรณ silencio un momento, observรกndolo con una fijeza incรณmoda.
โ Su desapariciรณn ya fue reportada oficialmente.
โ Entonces imagino que ya revisaron hospitales y morgues antes de venir a interrumpir mi noche.
Ni el tono ni la expresiรณn cambiaron al decirlo, pero el detective dejรณ escapar una sonrisa mรญnima.
โ Lo hicimos.
โ ยฟY?
โ Nada todavรญa.
Viggo sostuvo la mirada sin responder. Detrรกs de รฉl, la mรบsica continuaba retumbando contra las paredes, y parte de la multitud fingรญa desinterรฉs aunque, en realidad, escuchaba cada palabra.
Desde el segundo piso, tres miembros del culto observaban en silencio. No hicieron el menor intento por ocultarse y permanecieron inmรณviles, demasiado quietos entre la agitaciรณn constante del Nightclub. Uno de ellos tenรญa las manos cruzadas detrรกs de la espalda. El otro, fumaba sin apartar la vista de los detectives.
Hayes tambiรฉn los advirtiรณ. Su mirada ascendiรณ apenas un fragmento de segundo hacia el balcรณn antes de regresar a Viggo.
โ El seรฑor Hargreaves frecuentaba este lugar mรกs de lo habitual y, segรบn entendemos, tambiรฉn participaba en reuniones privadas organizadas aquรญ.
La pausa fue breve.
โ ยฟY eso es un delito ahora?
La inspectora intervino antes de que Hayes respondiera.
โ Sรณlo estamos intentando establecer sus รบltimos movimientos.
Viggo inclinรณ apenas la cabeza.
โ Entonces estรกn perdiendo su tiempo conmigo. Laurence era un adulto funcional, y si decidiรณ desaparecer, no necesito explicarlo yo.
La mujer lo observรณ con atenciรณn.
โ ยฟDesaparecer voluntariamente?
โ Claro, sรญ. Eso sucede.
โ ยฟSin retirar dinero? ยฟSin llevarse ropa? ยฟY sin avisar a nadie?
โ Tal vez estaba cansado de la gente. Los cirujanos se la pasan estresados.
El detective Hayes dio un paso medido hacia un costado. Su mirada recorriรณ el interior del Obsidian Lust, deteniรฉndose en las โincontablesโ puertas privadas y en los pasillos oscuros que parecรญan multiplicarse hacia el fondo del recinto. Habรญa algo podrido allรญ dentro. Podรญa percibirse incluso sin pruebas concretas.
Viggo lo entendiรณ al instante y, precisamente por eso, mantuvo la calma.
โ ยฟPodemos revisar las cรกmaras del sรกbado? โ preguntรณ Hayes.
โ No.
La negativa cayรณ seca.
โ ยฟPor quรฉ no?
โ Privacidad de mis clientes.
โ Podemos conseguir una orden.
โ Entonces consรญganla.
Los ojos del detective se endurecieron apenas. Nadie hablรณ.
Viggo percibรญa cada sonido con una claridad irritante. Llevaba dรญas asรญ; demasiado alerta, demasiado consciente de todo, intentando localizar errores que todavรญa no conseguรญa identificar. Uno de ellos, evidentemente, era alguien hablando mรกs de la cuenta y, como consecuencia, policรญas rondando su lugar de trabajo. No le gustaba. Significaba que alguien habรญa permitido que el exterior se acercara demasiado.
La inspectora terminรณ por cerrar la libreta.
โ Si recuerda algo รบtil, agradecerรญamos que nos contacte.
Viggo esbozรณ una sonrisa forzada.
โ Por supuesto. No ocurrirรก.
La respuesta fue tajante, y Hayes lo mirรณ por รบltima vez antes de girarse hacia la salida.
โ Que tenga buena noche, seรฑor Knox.
No respondiรณ. Se limitรณ a observar cรณmo se alejaban bajo la lluvia mientras las puertas del recinto volvรญan a cerrarse detrรกs de ellos. Y aunque la mรบsica recuperรณ su fuerza de inmediato, la tensiรณn ya se habรญa instaurado en el ambiente.
Varias miradas lo seguรญan desde distintos puntos del club y, por encima de la pista principal, los tres miembros de Ordo Umbrae continuaban expectantes junto al barandal. Ya no observaban la entrada, sino a รฉl, esperando alguna seรฑal, una orden o simplemente una reacciรณn que les permitiera medir cuรกnto debรญan preocuparse realmente.
Viggo apartรณ la vista de las puertas y se pasรณ una mano quedadamente por la mandรญbula. Seguรญa tenso.
Descendรญa el รบltimo escalรณn de la recepciรณn principal cuando un movimiento brusco, cercano a las mesas, volviรณ a quebrantar el orden de sus pensamientos; uno de los clientes sujetaba a una mesera por el brazo.
El hombre estaba borracho. No debรญa tener mรกs de treinta aรฑos y llevaba el cuello de la camisa desabotonado y manchado de whisky, sonriendo con esa confianza desagradable que algunos adquirรญan despuรฉs de unas cuantas copas y demasiada oscuridad alrededor. La mujer intentaba soltarse sin provocar una escena; mantenรญa el gesto rรญgido, incรณmodo, y รฉl insistรญa en atraerla hacia sรญ para murmurarle algo al oรญdo.
No era nada especialmente grave. En circunstancias normales, seguridad habrรญa intervenido antes de que la situaciรณn escalara, probablemente, con algo tan simple como un empujรณn o una amenaza discreta.
Pero Viggo llevaba dรญas acumulando tensiรณn bajo la piel como una infecciรณn que lo consumรญa gradualmente, y aquella noche todo sonaba peor; la mรบsica, los murmullos, el nombre de Laurence repitiรฉndose en su cabeza y, por encima de todo, la sensaciรณn persistente de que alguien dentro de la secta estaba perdiendo el control.
El desconocido soltรณ una carcajada y deslizรณ la mano por la espalda baja de la mesera hasta palmearle uno de los glรบteos con descaro.
Entonces Viggo caminรณ hacia รฉl con una calma engaรฑosa; sin apresurarse, sin aparentar furia alguna.
Ni siquiera alcanzรณ a reaccionar; le sujetรณ la nuca con una sola mano y le estampรณ la cara contra la superficie de mรกrmol negro de la barra, con una violencia seca que hizo vibrar las copas alrededor. La frente del hombre golpeรณ el borde antes de rebotar hacia atrรกs, y un hilo de sangre comenzรณ a descender de inmediato desde su nariz.
La mesera retrocediรณ de inmediato, desconcertada, y el sujeto soltรณ una maldiciรณn ahogada, aturdido e intentando incorporarse sin conseguirlo, porque Viggo mantuvo la presiรณn sobre su cabeza.
โ No vuelvas a tocar a mi personal. โdijo en voz baja, con una frialdad escalofriante.
El hombre apenas logrรณ girarse un poco, desorientado por el alcohol y el golpe.
โ ยฟQuรฉ demonios te paโฆ?
Pero volviรณ a estrellarlo contra el mรกrmol, mรกs fuerte esta vez. El sonido fue peor, mรกs hรบmedo y repulsivo, y el mismo impacto provocรณ que un vaso cayera al suelo, haciรฉndose aรฑicos cerca de sus pies y obligando a varias personas alrededor a retroceder por puro instinto.
Ahora sรญ el Nightclub entero estaba mirando, si bien la mรบsica continuaba resonando con fuerza, mezclรกndose con el jadeo del hombre y el murmullo incรณmodo de quienes observaban desde las mesas circundantes. Nadie intervenรญa. Nadie se movรญa realmente cuando รฉl cruzaba cierto lรญmite.
El cliente intentรณ zafarse otra vez, levantando un brazo con torpeza, pero Viggo le retorciรณ la muรฑeca antes de volver a empujarlo contra la barra.
โ Creo que no entendiste. โ murmurรณ cerca de su oรญdo.
El hombre ya no conservaba la actitud desafiante de hacรญa unos segundos. El alcohol empezaba a mezclarse con un miedo palpable, y Viggo percibiรณ varias cosas al unรญsono; el silencio expectante alrededor, los guardias aproximรกndose sin apuro, los demรกs integrantes observando desde arriba y, por debajo de todo eso, la irritaciรณn persistente que seguรญa clavada detrรกs de sus costillas.
La golpiza no estaba descargando nada. Hargreaves seguรญa desaparecido y no iba a regresar jamรกs. La policรญa continuaba investigando, peligrosamente cerca, y el error seguรญa allรญ, oculto en alguna parte. Aquel pobre im***il sรณlo habรญa tenido la desdicha de cruzarse en su camino en el peor escenario posible.
Balbuceรณ algo parecido a una disculpa y, sรณlo entonces, lo soltรณ, viรฉndolo tambalearse hacia atrรกs con la sangre escurriรฉndole desde la nariz y parte de la boca, respirando mal y demasiado atolondrado para sostenerse con dignidad. Uno de los guardias lo sujetรณ antes de que cayera.
โ Sรกquenlo. โ ordenรณ.
El hombre ya no protestรณ al ser arrastrado hacia la salida entre miradas inquisitivas y un silencio parcial que apenas durรณ unos segundos antes de que el antro volviera a tragarse el incidente. Asรญ funcionaba Obsidian Lust; la gente miraba algo horrible, fingรญa normalidad y seguรญa bebiendo.