09/03/2026
Siempre me han gustado las manualidades. Aunque también soy de los que se estresan fácil, me enojo, paro… y vuelvo a empezar.
En noviembre de 2024 comenzaron los rumores en mi trabajo: habría recorte de personal. Soy comunicólogo, pero por azares del destino siempre terminé trabajando en diseño o marketing.
Pensé ¿en qué soy bueno? Diseño más o menos, manejo redes, aprendí algo de marketing y también trabajé en una imprenta cuando empezaba.
Entonces surgió la idea:
¿y si pongo un negocio de personalizables?
Así nació Stampa
Investigué máquinas: Scan and Cut, Cameo, Cricut… comparé precios, ofertas y al final me decidí por esta maravillosa herramienta.
No mentiré,.no tengo trabajo constante, pero es un oficio noble. Siempre hay para comer y para volver a comprar material.
También he notado algo curioso al menos donde vivo, el mundo crafter está mucho más impulsado por mujeres. A veces eso se siente como una barrera, pero poco a poco el trabajo llega.
Gracias a Cricut y a la papelería creativa he podido explorar nuevas áreas de personalización.
Muchas veces es prueba y error, pero el proceso también se disfruta.
Y algo que nunca cambia: cuando un cliente dice “está bien bonito”, algo en mi niño interior se alegra muchísimo.
Uno de los proyectos que más he amado fue una boda:
stickers, listones con vinil textil, etiquetas para mezcal, menús en papel texturizado, números de mesa, QR para álbum de fotos, aplicación de foil, laminado en frío y hasta kits anti-cruda.
Hace mucho no sentía esto, amar mi trabajo. ❤️
El mundo godín tiene sus ventajas, pero también consume mucho de uno.
Lo que más amo de Cricut es todo lo que puedes aprender.
Y lo que más odio… es querer que todo salga perfecto a la primera 😅