20/08/2026
Un buen asesor empresarial no debería aparecer solamente cuando toca renovar.
A lo largo de los años me he encontrado con empresas que administran 10, 20, 30 o más líneas y tienen su servicio dividido entre dos o incluso tres operadores.
¿Las razones?
Cobertura.
Precio.
Condiciones comerciales.
O simplemente decisiones que se fueron tomando con el tiempo.
Y dividir el servicio entre proveedores no necesariamente está mal.
Lo interesante viene después.
He tenido casos donde inicialmente una empresa solamente tenía conmigo una parte de sus líneas.
Con el tiempo, después de trabajar juntos y revisar sus necesidades, han decidido concentrar más servicios e incluso cancelar líneas con otros proveedores.
¿Solamente por precio?
No.
Los descuentos y las condiciones comerciales importan, claro.
Pero hay algo que para mí pesa muchísimo en una cuenta empresarial:
la atención después de la venta.
Mi trabajo no termina cuando activamos las líneas.
También está en acompañar al cliente cuando necesita un trámite, revisar su cuenta, hacer un cambio, resolver una situación o preparar correctamente una renovación.
Porque si solamente busco a un cliente cuando quiero venderle algo o cuando se acerca su renovación…
difícilmente puedo llamarme su asesor.
Después de muchos años atendiendo empresas, cada vez estoy más convencido de esto:
El servicio empresarial no termina cuando se firma el contrato. Ahí empieza.
¿Para ti qué pesa más al elegir un proveedor empresarial: precio, servicio o atención?