28/03/2026
Ni líquido, ni sólido... ni siquiera plasma. En la retina del pollo existen cinco tipos diferentes de células fotorreceptoras llamadas conos (detectan colores: rojo, verde, azul, violeta y uno para niveles de luz).
La forma en que están distribuidas es inusual: no se encuentran en forma completamente aleatoria, pero tampoco en un patrón perfectamente ordenado como en un cristal. Estas células muestran un patrón intermedio: muy ordenado a gran escala, pero disperso a pequeña escala.
Estamos hablando de un estado de la materia llamado hiperuniformidad desordenada. En este sistema, las fluctuaciones en la densidad se reducen al mínimo, logrando una cobertura visual casi perfecta sin repeticiones rígidas.
Este estado puede comportarse como una mezcla de líquido y sólido cristalino: tiene orden global, pero sin periodicidad local estricta.
Lo más sorprendente es que no es exclusivo del ojo del pollo. También aparece en redes de hojas, donde optimiza el transporte de nutrientes; en tejidos celulares, donde emerge del comportamiento colectivo; e incluso en modelos del sistema inmune.
Gracias a estas propiedades (ópticas, acústicas y elásticas), la hiperuniformidad desordenada ya está inspirando materiales fotónicos y sensores avanzados, capaces de manipular la luz y el sonido con una precisión que los diseños tradicionales no pueden alcanzar.