31/07/2026
Qué fácil es aprobar una ley y decir:
“Asunto resuelto.”
Mientras tanto, nadie habla de la verdadera epidemia: niños y adolescentes con una dependencia cada vez mayor a las pantallas, incapaces de concentrarse unos minutos, acostumbrados a recibir un estímulo nuevo cada pocos segundos y con una tolerancia cada vez menor al aburrimiento.
Pero claro… es más sencillo prohibir el celular dentro del salón que preguntarnos qué está pasando durante las otras 19 o 18 horas del día.
Hoy se les pide a los maestros que sean docentes, psicólogos, orientadores, trabajadores sociales, mediadores de conflictos y ahora también especialistas en desintoxicación digital.
¿En qué momento decidimos que la escuela debía corregir sola lo que la sociedad, la familia y las grandes plataformas tecnológicas no han querido enfrentar?
Prohibir un teléfono durante unas horas no elimina la adicción. Solo la pausa.
Si un estudiante necesita revisar su celular cada cinco minutos para sentirse tranquilo, el problema no está en el aparato; está en la dependencia que hemos normalizado.
La escuela necesita apoyo, no más responsabilidades sin recursos, ahora nadie habla de las miles de leyes que se violentarán al prohibirles el uso del celular, ¿y qué pasará? el MAESTRO hará valer la nueva ley a la misma vez que violentará otras leyes y luego que los y las maestra se defienda sol@s , ¿Cómo siempre pasa?
Porque educar nunca ha sido tarea exclusiva del maestro.
La disciplina empieza en casa. Los hábitos empiezan en casa. El ejemplo empieza en casa.
Mientras sigamos creyendo que una prohibición sustituye la educación, seguiremos atacando los síntomas y dejando intacta la enfermedad.
La pregunta incómoda es esta:
¿Estamos formando estudiantes con autocontrol… o simplemente escondiendo el celular mientras el verdadero problema sigue creciendo?
Atentamente: Profe. CarlosBarreras.