09/02/2026
Este momento estaría, sin duda, entre el top 10 de mi 2025, seguro. Y es que ese día me pasó algo que nunca me había pasado en ninguna boda. Pude ver como Laura, la novia, se emocionaba hasta soltar algunas lagrimillas al ver el seating plan que había pintado con todo mi cariño para ellos. Estaba claro que no era un seating plan más, para ella era algo muy especial. Para mí, como cada seating plan personalizado, había sido muchas horas de trabajo y dedicación para que fuera tal y como ellos esperaban. Y ver que había estado a la altura, yo que estaba allí, a punto de comenzar a pintar a sus invitados, embarazadísima, pues no pude evitar emocionarme también. Al verla desde lejos, fui a abrazarla como la mejor forma de agradecerle su emoción hacia mi trabajo.
Si sois unos novios que buscan esa papelería que emocione, que forme parte de la experiencia que es vivir una boda, ¡te estamos esperando!