Hace más de dos mil años, Jesús, el Hijo del hombre, utilizaba en su predicación diferentes recursos lingüísticos, comparaciones, metáforas, parábolas, con la que nuestra mente asimilaba las cosas trascendentales, celestiales y eternas, como su amor, su sacrificio, su triunfo y resurrección, a través de los ejemplos físicos y tangibles. Es nuestra intención con este trabajo seguir acercando el eva
ngelio puro y sin mácula, utilizando los medios, hoy a nuestro alcance, y mediante estas sencillas representaciones que contienen profundas enseñanzas de nuestro Maestro Jesucristo.