09/08/2026
JUSTICIA SIN EXCEPCIONES: NI LOS “LIKES” NI EL PODER ESTÁN POR ENCIMA DE LA LEY
Por Reina Irene González Sánchez
Como mujer, pero también como ciudadana y conocedora del derecho, no puedo ser indiferente ante el dolor que hoy genera el caso de Epa Colombia. No se trata de justificar una conducta que, según lo determinado por las autoridades judiciales, tuvo consecuencias penales. Los errores deben asumirse y, cuando una conducta constituye delito, corresponde a la justicia actuar dentro del marco de la ley.
Pero este caso deja una reflexión que va mucho más allá de una persona.
Vivimos en una sociedad donde las redes sociales pueden convertir, en cuestión de horas, a una persona en un fenómeno de masas. Los seguidores, los aplausos y los llamados “likes” pueden producir una peligrosa sensación de poder y de invulnerabilidad. El problema aparece cuando alguien termina creyendo que la popularidad está por encima de las instituciones, de las normas y de las consecuencias de sus propios actos.
La fama no otorga inmunidad. Un millón de seguidores no convierte un delito en una conducta legítima. Y ningún “like” puede reemplazar el juicio, la responsabilidad y el sentido común.
Pero si aceptamos que el Estado de derecho debe funcionar, debemos aceptar también algo fundamental: la justicia tiene que ser igual para todos.
El principio de igualdad ante la ley no puede convertirse en una frase bonita escrita en una Constitución. Debe ser una realidad. La justicia debe actuar sin mirar el número de seguidores, el apellido, la cuenta bancaria, la posición política o las relaciones de poder de una persona.
Y aquí aparece la pregunta que como sociedad debemos hacernos.
Si exigimos que quien comete un delito responda ante la justicia, ¿por qué no exigimos exactamente lo mismo de quienes, desde posiciones de poder, se apropian de los recursos públicos?
También queremos ver resultados contundentes frente a la corrupción. Frente a los llamados delincuentes de cuello blanco. Frente a quienes utilizan la política como instrumento para enriquecerse. Frente a quienes convierten los recursos destinados a hospitales, colegios, carreteras, programas sociales y familias vulnerables en patrimonio personal.
El dinero público también tiene víctimas.
Cada peso que se pierde por corrupción representa, muchas veces, una oportunidad menos para un niño, una atención médica que no llega, una carretera que no se construye o una familia que continúa en el abandono.
Por eso no podemos construir una sociedad donde la justicia sea implacable con unos y tolerante con otros.
No estoy pidiendo impunidad para Epa Colombia ni para ninguna persona que haya infringido la ley. Estoy pidiendo coherencia jurídica y moral.
Si la ley debe cumplirse, que se cumpla para todos.
Si el delito debe tener consecuencias, que las tenga para todos.
Si la justicia debe ser rigurosa, que también tenga el valor de llegar hasta quienes tienen poder económico, político o institucional.
Colombia necesita recuperar la confianza en sus instituciones. Y esa confianza no se construye castigando selectivamente ni alimentando odios. Se construye demostrando que nadie está por encima de la ley y que nadie está por debajo de ella.
Este caso debería servirnos para educar a nuestros jóvenes sobre la responsabilidad de lo que publicamos, compartimos y hacemos en las redes sociales. Pero también debería servirles de advertencia a quienes creen que el poder político es un escudo frente a la justicia.
Ni los seguidores protegen del delito, ni el dinero debe comprar impunidad, ni el poder puede convertirse en patente para delinquir.
La verdadera justicia no es la que busca venganza.
La verdadera justicia es aquella que, con independencia, debido proceso y respeto por los derechos fundamentales, tiene el mismo peso para todos.
Ese es el país que debemos construir: un país donde la ley no tenga apellido, partido político, estrato social ni precio.
Porque cuando la justicia pierde la igualdad, la sociedad pierde la confianza. Y cuando un pueblo deja de confiar en la justicia, la democracia comienza a debilitarse.Revista SemanaMiguel Zarate ParadaAlba Rocío Romero GarcíaRevista MOMENTOSJorge Luis Ospina MaciasJota Pe HernándezRicardo Cordoba ZarthaAngélica Lozano CorreaBeto CoralGonzalez SaavedrajuristaLuis Alfonso Cortes DelgadoSoluciones Legales R&RLazaro Ardila CorreaSebastian Moreno